El PRI no da para más

No hay duda que el partido tendrá que reinventarse si quiere ganar el año que entra. El ‘nuevo PRI’, que tanto presumieron en 2012, hoy apesta a formol


Es altamente probable que el próximo lunes a esta hora no sepamos con certeza quién ganó la elección para Gobernador del Estado de México. Hoy, las encuestas ya no son confiables.

El PRI no da para más y los priístas lo saben. Saben que pueden perder y enfrentan el peor de los escenarios: un Presidente cuestionado e impopular, un gobierno federal desacreditado y marcado por la corrupción, la peor inseguridad en tiempos de paz y una economía mediocre que simplemente no camina. Enrique Peña Nieto prometió un gobierno eficaz que no se ve por ningún lado.

La mayoría de los mexicanos está en-ca-bro-na-da, no de mal humor como lo dijo Peña hace meses. Por si fuera poco, es su primo quien pretende gobernar el más importante bastión que le queda al PRI.

Los priístas llegan al 4 de junio confiando en su estructura. Esa maquinaria tan eficiente y fiel para ganar elecciones. Sin embargo, la gran duda es si esa estructura le alcanzará a Del Mazo para convertirse en gobernador. Por eso su miedo a perder el Estado de México y su pavor a perder la Presidencia de la República en 2018.

No hay duda de que el PRI tendrá que reinventarse si quiere tener posibilidades de ganar el año que entra. El ‘nuevo PRI’, que tanto presumieron en 2012, hoy apesta a formol.

El gran reto será darle una nueva cara PRI, pero sobre todo, recuperar la credibilidad y la confianza ciudadana. ¿Quién podrá lograrlo?

Enrique Ochoa Reza no ha logrado ganarse el respeto de sus compañeros de partido. Es como un muñeco de trapo, fofo y sin corazón.

El Peje por su boca muere

Está demostrado que el peor enemigo de Andrés Manuel López Obrador es él mismo. La lista de sus exabruptos autoritarios es ya larga y alimenta la idea de que es un peligro para México.

Tan solo este año ha perdido varias veces la cabeza. Acusó a la Marina – sin pruebas- de masacrar menores de edad. Afirmó que el Ejército reprime a la población, también sin pruebas. Llamó ‘provocador’ al padre de uno de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa cuando intentó dialogar con él en Nueva York. Defendió a los huachicoleros. Y ahora, nuevamente dirige sus baterías hacia la prensa.

El incidente que protagonizó en el programa de Pepe Cárdenas, reiteró la poca tolerancia que tiene López Obrador a quienes lo cuestionan. Cualquier periodista profesional habría preguntado a AMLO cuál es su relación con la maestra Elba Esther Gordillo tras el apoyo público de sus dos más cercanos: Rafael Ochoa, su brazo derecho en el SNTE, y su yerno, Fernando González, su operador político y financiero.

Eso ocurrió, nadie lo inventó. Los dos más confiables colaboradores de Gordillo apoyando a MORENA ante el silencio complaciente de López Obrador. ¿Por qué si AMLO acusó en el pasado a la maestra Gordillo de ser parte de la ‘Mafia del Poder’ y haber ayudado al fraude electoral en 2006 hoy permite que lo apoyen públicamente?

AMLO condena a los periodistas dóciles al poder, pero quiere periodistas dóciles a él.

Columna anterior: Ley de Seguridad Interior, ¿cuándo?

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