El PRI en la 4T

Alito tendrá que emprender una intensa operación cicatriz para evitar mayores divisiones y escisiones dentro del partido

Alejandro Cacho / Touché / Heraldo de México
Alejandro Cacho / Touché / Heraldo de México

Finalmente se confirmó lo que se había pronosticado desde que se supo que el INE no organizaría la elección interna del PRI. Alejandro Moreno Cárdenas tiene un reto mayúsculo por delante. Reconstruir al Partido Revolucionario Institucional desde sus despojos.

El escenario no podría ser peor: un desprestigio sin precedentes; casos de corrupción que corroyeron sus entrañas; varios exgobernadores priistas encarcelados por delitos nunca antes conocidos; una muy disminuida presencia en las cámaras de diputados y senadores; perdió varias gubernaturas y enfrenta a un gobierno federal avasallante.

Alejandro Moreno Cárdenas ganó la presidencia priista con un amplísimo margen, sí, pero también tras una elección sumamente cuestionada por sus contrincantes. Tendrá que emprender una intensa operación cicatriz para evitar mayores divisiones y escisiones dentro del partido. Lo mejor sería sumar a todos aquellos que siguen teniendo peso específico en lo que queda de la militancia.

Muchos se preguntaron ¿qué es lo que realmente se disputaban los distintos grupos que pretendían la dirigencia priista? Los números varían, pero rondan los nada despreciables 9 millones de votos. Los gobernadores que aún conserva -y que tienen peso específico- decidieron jugársela abiertamente con Alito. Lo interesante será ver cómo hacen equipo con su nuevo líder y mantienen una civilizada relación con el presidente Andrés Manuel López Obrador y asumen su papel opositor, hasta hoy casi inexistente.

Alejandro Moreno tendrá que convencer a una sociedad incrédula y harta. Deberá tejer fino para mantener la cohesión interna. Deberá demostrar que no será presidente a modo de López Obrador y que no lo manipula la repudiada cúpula responsable de la debacle electoral del año pasado.

Una de las primeras cosas a las que se comprometió el próximo líder del PRI fue a encabezar una oposición responsable y crítica, que subraye los escasos resultados del actual gobierno.

El PRI tiene la responsabilidad de encabezar la oposición frente a la apabullante presencia de Morena y la 4T. El PAN tiene la brújula extraviada y no se ve para cuándo logre recuperarla. El resto de los partidos tienen una presencia casi decorativa. Por otro lado, habrá que esperar a ver qué otros partidos logran su registro para el fin de este año. El más avanzado -y por mucho- es Redes Sociales Progresistas, de Elba Esther Gordillo. En segundo sitio, aún lejos de la meta, México Libre, de Felipe Calderón y Margarita Zavala.

El PRI tiene frente a sí el reto más grande de su historia, en el momento más complicado e inédito. Veremos de que están hechos los priistas y sus dirigentes.

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BON APPÉTIT: Uno de los más grandes reproches que le hacen a Vicente Fox es que dejó vivir al PRI después de derrotarlo en el año 2000. ¿Hará lo mismo Andrés Manuel López Obrador?

POR ALEJANDRO CACHO

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@CACHOPERIODISTA

 edp

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