Fausto Barajas: El presupuesto que viene

El gobierno de AMLO apuesta por la redistribución de ingresos, a través de mayor gasto corriente que puede generar estructuras político-clientelares

Fausto Barajas: El presupuesto que viene

Parte fundamental del ejercicio del poder para cualquier gobierno inicia con su presupuesto. Sacar adelante el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2019 será uno de los trabajos más relevantes del equipo de transición de Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

La cuarta transformación o el reino de justicia en la tierra son las grandes promesas de campaña de AMLO y requieren recursos si han de acercarse a la realidad.

Entre las promesas más llamativas está la de duplicar y universalizar la pensión para adultos mayores que tengan 65 años o más.

Actualmente reciben, en promedio, 580 pesos mensuales y el programa tiene un presupuesto de poco más de 39 mil millones de pesos para 5.4 millones de beneficiarios.

Convertir esta pensión en universal alcanzaría a 8.7 millones de beneficiarios que recibirían 1,160 pesos mensuales y tendría un costo de 121 mil millones de pesos anuales, sin considerar los costos de operación que deberían de estar en alrededor de 5 por ciento del monto total. Esto significaría un gasto adicional de más de 82 mil millones de pesos.

Sin embargo, Carlos Urzúa, próximo secretario de Hacienda ha dicho que el costo adicional sería de solo de 35 mil millones de pesos, esta cifra se acerca al monto de duplicar la pensión, pero no a hacerla universal.

La pensión para personas con discapacidad podría costar 105 mil millones de pesos anuales; las becas universitarias nueve mil millones de pesos; las becas a nivel medio superior podrían alcanzar 120 mil millones de pesos; y el programa de apoyo de tres mil 600 pesos mensuales a jóvenes que no estudian y no trabajan costaría cerca de 100 mil millones de pesos.

En suma, más de 450 mil millones de pesos anuales, sin contar los gastos de operación de los programas.

¿Con estos gastos, les alcanzará para construir las dos refinerías?

¿Qué pasará con la inversión en infraestructura que acusa hoy enormes rezagos por la ineficiencia de este sexenio?

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador apuesta por la redistribución de ingresos, a través de mayor gasto corriente que puede generar estructuras político-clientelares. Sin embargo, esto puede sacrificar la redistribución de capacidades para generar riqueza, que es el problema de fondo y para ello se requiere, entre otras cosas, mayor inversión física.

El próximo titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público ha dicho que las presiones de gasto se financiarán con ajustes en los programas, las economías en compras consolidadas, la reducción de sueldos (ocho mil millones de pesos), la eliminación de gastos médicos mayores (siete mil millones de pesos), además de aumentar el precio de las gasolinas de acuerdo con la inflación.

El tipo de gasto corriente propuesto irá en crecimiento año tras año. Por ejemplo, las pensiones para adultos mayores rebasarán 145 mil millones de pesos en 2024.
Se prevé, que el Presupuesto del próximo año ya incluya algunas de las promesas de campaña de Andrés Manuel López Obrador.

De hecho, estos apoyos que se implementarán desde el día uno de su presidencia representan un fuerte gasto y, según AMLO, se realizarán aunque se queden sin camisa.

¿Les dan las cuentas? ¿Habrá más deuda? ¿Recurrirán al dinero de las Afores? ¿Subirán los impuestos?

Son preguntas que el próximo gobierno tendrá que responder y los contribuyentes tendremos que pagar.

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