El presupuesto para el campo

Se está abandonando la política de desarrollo rural, se están desapareciendo y disminuyendo drásticamente los recursos

Juan Carlos Romero Hicks / Opinión El Heraldo / Editorial

El problema del campo es un problema de nuestra economía, pero, sobre todo, un problema de elevación humana.

Rafael Preciado Hernández

El campo mexicano representa uno de los sectores de mayor crecimiento y productividad en la actualidad, a pesar de ser uno de los espacios, tanto económicos como sociales, de mayor abandono y mayor marginación.

Hoy, además de luchar contra los factores naturales como el cambio climático y la sequía, tienen que luchar contra una mala distribución y asignación presupuestal.

La realidad es una y es abrumadora: estamos ante un claro desmantelamiento del campo mexicano. Se está abandonando la política de desarrollo rural, se están desapareciendo y disminuyendo drásticamente los recursos para los programas que hacen el campo más productivo y que fomentan la exportación de lo que se produce en nuestro país y, además, como si las reducciones presupuestales no fueran suficientes, ni siquiera están llegando los recursos que les fueron aprobados para el año en curso.

Para el presupuesto de 2020 la reducción es cercana a los 30 mil millones de pesos y esto se suma a la reducción que tuvieron en el presupuesto 2019. Son muchos los rubros que serán afectados con los recortes, pero llama la atención la reducción de 98% en comercialización, la disminución de 37% del gasto para el sector agropecuario y el desmantelamiento de la planta administrativa de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (muy probablemente por ello tienen un subejercicio de 8 mil millones de pesos).

Otros de los programas que tienen reducciones significativas son: el Programa de Concurrencia y Actividades Productivas, el Programa de Competitividad Agroalimentaria, el Programa de Fomento Ganadero y el Programa de Sanidad e Inocuidad, y resulta particularmente preocupante la falta de financiamiento al Seguro Agrícola, que es el que se encarga de enfrentar las consecuencias del cambio climático y de la sequía.

Además de los recortes, en el presupuesto que se está ejerciendo actualmente, hay irregularidades que se pueden interpretar como desvíos en los recursos del Fondo para los Productores Ganaderos y del Fondo de Apoyo a la Sequía, que fueron etiquetados en la Cámara de Diputados y no han sido entregados.

Por otro lado, los nuevos programas, como Crédito ganadero a la palabra, Producción para el bienestar y Precios de garantía, que ha implementado el gobierno de López Obrador no cuentan con indicadores que evalúen y aseguren que sean funcionales para elevar la productividad.

Es tiempo de que el presidente Andrés Manuel López Obrador reivindique y volteemos todos a ver al campo. Hay que recordar que el sector agropecuario es uno de los que, a pesar de los recortes y del abandono, está creciendo en México. Durante el primer semestre de este año, mientras el crecimiento nacional está en 0%, el sector reportó un crecimiento de 3.6%.

POR JUAN CARLOS ROMERO HICKS
DIPUTADO FEDERAL Y COORDINADOR DEL PAN
@JCROMEROHICKS

abr

¿Te gustó este contenido?