El Presidente, el Ejército, Santa Lucía y el Estado de Derecho

Sorprende negativamente que el Presidente no cuide a nuestro Ejército y esté proponiendo que éste realice actividades para las que no está facultado

Francisco Gárate Chapa / Articulista / Heraldo de México
Francisco Gárate Chapa / Articulista / Heraldo de México

Empezaré por decir que desde los recuerdos más remotos de mi infancia siempre he tenido una gran admiración por nuestro Ejército Nacional Mexicano, seguramente porque mi madre de pequeño me llevaba a ver a los integrantes de nuestras fuerzas armadas en el siempre gallardo desfile del 16 de Septiembre, costumbre que de adulto, prácticamente, año con año sigo repitiendo.

Por supuesto, ahora no es sólo la gallardía con que desfilan lo que me causa admiración de nuestro ejército, existen suficientes hechos a lo largo de nuestra historia, de los que por espacio no haré un recuento, que me hacen tenerles reconocimiento, a pesar de algunas y escasas excepciones, que confirman la regla de la honorabilidad de nuestras fuerzas armadas. Por supuesto, del México actual, habrá que reconocerles en esta situación de facto de su incorporación a actividades de seguridad pública, a lo largo y ancho de nuestro país, como han venido supliendo las terribles deficiencias de nuestros cuerpos de seguridad pública federales, estatales y municipales.

Cabe decir que la opinión que tengo de nuestras fuerzas armadas no es única, es compartida por muchos mexicanos, como lo señala el estudio demoscópico de Consulta Mitofsky de octubre de 2018, misma que concluye que el ejército, junto con las universidades y la Iglesia, son las tres instituciones en México que tienen alta confianza de los mexicanos.

Por ello, sorprende negativamente que el Presidente no cuide a nuestro ejército y esté proponiendo que éste realice actividades para las que no está facultado; en efecto, la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal establece las bases de organización de la Administración Pública Federal, la cual determina que el titular del Poder Ejecutivo para el ejercicio de sus atribuciones y despacho de los asuntos del orden administrativo contará, entre otros, con las secretarías de Estado, mismas que ejercerán las funciones de su competencia, determinadas en el citado ordenamiento legal.

Revisando lo establecido en el artículo 29 de la referida ley, uno puede fácilmente concluir que la Secretaría de la Defensa Nacional no tiene atribuciones para construir un desarrollo urbano habitacional en Santa Fe, aunque el predio sea de su propiedad; así como tampoco para construir un aeropuerto de uso civil en la base aérea de Santa Lucía, administrarlo y obtener utilidades para aplicar en su beneficio. ¿Qué sí puede? Pues, puede construir y preparar cualquier fortificación y recinto militar para su uso, manejar su activo y asesorar militarmente la construcción de toda clase de vías de comunicación terrestre y aéreas.

Preocupa que se esté proponiendo al ejército para acciones para las cuales no sólo no tiene atribuciones, sino además en las que no tiene experiencia y que busque una pretendida eficacia vulnere nuestro estado de derecho. ¿Qué es lo que se busca con ello? ¿Congraciarse o qué? Es por esto que vale la pena concluir recomendándole al Presidente tener presente aquel famoso adagio popular: Zapatero a tus zapatos.

 

Ex representante del PAN ante el INE

@pacogarate

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