El Presidente de la Esperanza

Será un presidente querido y venerado por una mayoría y con una minoría de detractores. No se ha desgastado aún en el ejercicio de gobierno

Pedro Ángel Palou / Heraldo  de México

El primer día de diciembre de 2018 tomó posesión, después de una larga lucha y en su tercera elección, el Presidente de la Esperanza. Nada más contrastante que la comparación con las imágenes del mismo acto con Peña Nieto donde había al menos 10 imponentes camionetas negras, cientos de guardaespaldas y protestas reprimidas con granaderos y gas pimienta. Esta vez hubo un presidente en un Jetta blanco, flanqueado por el pueblo y una ciclista que le dijo: No puedes fallar.

El entusiasmo que provoca AMLO no tiene parangón en la historia reciente de México.

Será un presidente querido y venerado por una mayoría y con una minoría de detractores. No se ha desgastado aún en el ejercicio de gobierno, pero lo imagino intacto en ese sentido en los próximos años. El discurso no tuvo grandes sorpresas, reiteró su diagnóstico de a dónde nos llevó el neoliberalismo y dio clases de historia económica de México. Ponderó a Ortiz Mena casi con la misma vehemencia que al ejército, sin olvidar las ocasiones en que por órdenes superiores reprimió al pueblo y enumeró -como lo haría más tarde en el Zócalo sus principales programas. No hay manera de no estar de acuerdo en el diagnóstico y en las necesidades perentorias. No hay manera de no acompañarlo en el sueño de un país más seguro, más próspero, menos desigual, en paz y concordia. El problema es cómo ya hay una primera sangría con la compra de bonos del polémico Aeropuerto de Texcoco en unos meses en donde se ha anunciado un ambicioso conjunto de políticas que también implican una enorme erogación: franja fronteriza libre con descuentos de IVA, gasolinas baratas, menos impuestos Sobre la Renta.

También más de dos millones de jóvenes contratados como aprendices, duplicación de la pensión de los adultos mayores y algunos etcéteras que iremos conociendo. López Obrador afirma que no endeudará al país y al mismo tiempo hace, a nuestro juicio, cuentas alegres del ahorro del combate a la corrupción y la austeridad republicana.

El tema de la seguridad es el que más me preocupa. Coincido en que no puede sacarse de inmediato al ejército de las calles, pero creo en un mando civil y creo también que requerimos conocer una hoja de ruta que nos indique a todos los mexicanos, en qué tiempos y de qué maneras vamos a ir construyendo esa anhelada paz y concordia. Éste puede ser uno de los asuntos por los que se recuerde a AMLO, por el que haga historia, pero estamos en el presente y es el aquí y ahora donde necesitamos compartir acciones concretas. Por lo pronto, el país lo recibe con un fin de semana sangriento y con el asesinato del primer periodista.

Defender a los periodistas, que no haya uno más muerto, es la primera línea de batalla y debiera ser prioridad. Acompaño al Presidente desde estas líneas, voté por él con entusiasmo.Quisiera que esa alegría por un verdadero cambio se mantuviese, que sin dejar el ánimo crítico necesario cuando discrepemos, lo acompañemos en estos años. México nos necesita y no nos quiere descansando.

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