El Plan Nacional de Desarrollo y la Política Exterior

La vecindad con Estados Unidos ha sido un factor fundamental en la definición de nuestros intereses nacionales

Adolfo Laborde / La Nao de China / Heraldo de México
Adolfo Laborde / La Nao de China / Heraldo de México

l Plan Nacional de Desarrollo (PND) plasma los objetivos de la administración en turno. En otras palabras, una ruta crítica para alcanzarlos y en el caso, actual muchos afirman que es un bosquejo de lo que debería ser un PND.

Toca ahora a ambas cámaras analizarlo y aprobarlo en su caso. Pero antes de que eso suceda, sería conveniente robustecer su planteamiento en materia de política exterior.

Es cierto: la vecindad con EU ha sido un factor fundamental en la definición de nuestros intereses nacionales, que buscarán cumplirse en el diseño de una política exterior, tradicionalmente se había considerado a otras regiones como punta de lanza del desarrollo nacional, a través de su incorporación al PND.

En este caso, no ha sido así. La presente propuesta establece a Norteamérica como una región prioritaria para nuestro país; Centroamérica como parte de nuestra tradición y zona de influencia y América Latina como parte de nuestra naturaleza diplomática desde una perspectiva histórica.

El fenómeno migratorio se toca en un apartado posterior al de la Política Exterior. En el documento no se profundiza en regiones que ya son, y serán, parte importante de la dinámica de las Relaciones Internacionales, como Asia, o Medio Oriente, sin mencionar a Europa con quien recientemente se relanzó la relación a través del Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea, próximo a ratificarse. África ni siquiera aparece.

Se ha declarado que en el presente gobierno, la mejor Política Exterior será la continuación de la Política Interna, pero debemos considerar que México no es una isla; de hecho, la interdependencia o globalización impactará a nuestro país de una manera u otra.

Del alza de los precios de los hidrocarburos por los conflictos latentes en Venezuela o Medio Oriente, hasta la reorientación de los procesos productivos derivadas de las modificaciones a la naturaleza del nuevo T-MEC, o por la guerra comercial entre Estados Unidos y sus socios comerciales, pasando por los problemas migratorios de carácter global.

Hoy el enemigo de EU es China, pero puede cambiar según el grado de incertidumbre que Donald Trump quiera inyectarle al mundo en un contexto de los comicios presidenciales del 2020.

El PND precisamente debería considerar estos elementos y responder con acciones muy específicas, medibles y acotadas a un tiempo-espacio a los retos de México y sus Relaciones Internacionales. El Senado, como responsable del diseño de la Política Exterior, deberá aprovechar los servicios de instituciones públicas o privadas a su alcance.

El papel del Centro de Estudios Internacionales Gilberto Bosques, que depende de ellos, será fundamental.

Sus reportes semanales sobre el acontecer internacional o trabajos de coyuntura no están mal, pero los retos del país demandan mayores esfuerzos académicos y científicos.

Opciones hay, pueden recurrir a expertos en Relaciones Internacionales de las Universidades y Centros de pensamiento. La coordinación e implementación de las propuestas encaminadas a una diversificación real de nuestras relaciones exteriores, pienso, sería de gran ayuda para que el nuevo PND en materia de Política Exterior esté a la altura de un México que nos guste o no, pesa en el escenario internacional y tiene intereses que defender.

* Analista Internacionalista

[email protected]

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónBueno / Malo / Feo

Bueno, malo y feo