El petróleo: ¿el principio del fin?

En el contexto global, el rescate de Pemex es un mal negocio

Isabel Studer
Isabel Studer / Columna Invitada / El Heraldo de México

Esta semana Jim Cramer, uno de los analistas financieros más influyentes de EU, sorprendió a tirios y troyanos afirmando que las energías fósiles están sentenciadas a muerte! Recomendando no invertir en acciones de Exxon Mobil y Chevron, o en otras empresas de energía fósil, señaló que la industria petrolera es la nueva industria del tabaco, haciendo referencia al desprestigio en el que ésta cayó cuando se hizo evidente su efecto letal en la salud.

La recomendación de Cramer no obedece a una cuestión moral (a la crisis climática), sino a una racionalidad financiera. Empresas innovadoras como Tesla registran valores extremadamente atractivos en la bolsa, destronando a grandes petroleras. En 2019, el sector petrolero mostró la peor trayectoria en el índice de Standard & Poor 500, reduciendo su participación a 5%, cuando en 1980 representaba casi 30%. Éste es un reflejo del horizonte negativo para la demanda petrolera, sea por la llegada de los vehículos eléctricos, la electrificación de sectores industriales y/o las regulaciones cada vez más estrictas para controlar la congestión vehicular o la contaminación del aire en las ciudades. Según algunos reportes, la demanda petrolera alcanzaría su pico más alto en 2025, para luego estancarse e ir a la baja en la década de los 30.

Otro factor importante es la presión que los jóvenes ejercen sobre los fondos de pensión o de inversión para desinvertir en las energías fósiles. BlackRock, el fondo de inversión más grande del planeta, anunció que desinvertirá de empresas que generen más de 25% de sus ingresos en proyectos de carbón. Algunas grandes petroleras entienden el cambio. Shell se comprometió a reducir en 50% sus emisiones de carbono al 2050, diversificándose al sector eléctrico. Repsol descontó de sus libros activos petroleros por un valor de más de 11 mil millones de euros, comprometiéndose a ser carbono neutral para 2050.

Mientras el mundo visualiza el principio del fin del petróleo, México comienza un plan de rescate para Pemex, con subsidios de más de 100 mil millones de pesos este año. En el contexto global, tal rescate es un mal negocio. Se corre el riesgo de quedarse con activos obsoletos, comprometiendo la seguridad energética, la competitividad ye la soberanía nacional, que dice defender el mismo rescate El gobierno podría invertir en energías del futuro, reemplanzando a Pemex por Solarmex o Enermex. El viento y el sol abundan y las renovables ofrecen tecnologías maduras, precios competitivos, sin ser subsidiadas, y la generación de miles de empleos. Además, se reducirían costos a la salud por contaminación y afectaciones a los ecosistemas provocados por el consumo de carbón, petróleo y gas. También se cumplirían compromisos internacionales (Acuerdo de París) para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

POR ISABEL STUDER
*ASOCIADA SENIOR, THE ATLANTIC COUNCIL
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@ISASTUDER


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