El periodismo en la 4T

Jorge Ramos, el viernes, hizo lo que cualquier reportero debería, cuestionar e insistir

Alejandro Cacho / Touché / Heraldo de México
Alejandro Cacho / Touché / Heraldo de México

Jorge Ramos es, sin duda, un periodista polémicoy protagónico. Pero nadie puede dudar de que es un reportero agudo y valiente. Sus cuestionamientos en la conferencia de prensa del viernes en Palacio Nacional no sorprendieron. Lo hizo en el pasado con otros personajes. Cuando vi en el monitor que era Ramos quien preguntaba, de inmediato supe que habría nota y no me equivoqué.

Él hizo bien su trabajo, logró su objetivo, que no quede duda de eso. Su trayectoria periodística le ha ganado reconocimiento internacional y tiene una ventaja envidiable: trabaja bajo la protección de un medio de Estados Unidos. Lo que sí es sorprendente y hasta de pena ajena es la reacción que provocó en México.

En primer lugar, no debemos ignorar que Jorge Ramos comenzó agradeciendo la intervención del gobierno de López Obrador cuando semanas antes fue detenido ilegalmente por el régimen del dictador Nicolás Maduro. Tampoco que él fue uno de los periodistas que cubrió con imparcialidad y sin cortapisas la lucha de AMLO en pos de la Presidencia de la República. Entonces, fue reconocido y alabado por los lopezobradoristas. Su pecado fue cuestionar con la misma agudeza y frialdad a quien hoy es el Presidente de México. Por si fuera poco, utilizó los mismos números del gobierno.

No nos equivoquemos, no fueron las preguntas de Ramos las que hicieron ver mal al Presidente, sino sus respuestas. Hizo lo que cualquier reportero debería, insistir, cuestionar, confrontar. Eso no es una falta de respeto y mucho menos una altanería o insolencia como escribió el cura Solalinde, quien exhibió su ignorancia y su criterio de pena ajena.

El trabajo profesional de Ramos detonó que las benditas redes sociales dieran la señal —con su dedo flamígero— para el linchamiento digital del periodista que osó cuestionar sobre dos de los temas más sensibles e incómodos para López Obrador: la violencia incontenible y la libertad de expresión.

A Ramos le ha de importar un pepino la campaña de bots y de lambiscones fanáticos en su contra, pero merece la pena detenerse a analizarla a la luz de lo que el propio López Obrador respondió al respecto en su conferencia mañanera de ayer. Y esta vez no fueron los periodistas incisivos, sino, otra vez, las propias declaraciones del Presidente que se convirtieron en materia de polémica y análisis.

Dijo a los reporteros presentes en su conferencia que no sólo eran buenos periodistas, son prudentes. Si ustedes se pasan, pues ya saben ¿no?, lo que sucede, ¿no?, ¡pero no soy yo, es la gente!. Hay mucha inteligencia en nuestro pueblo, remató.

No sé si eso fue lo que quiso decir López Obrador, pero lo dijo y ni él ni nadie lo aclaró, matizó o desmintió. ¿Por qué ninguno de los abyectos ofendidos de hoy reaccionó igual cuando Jorge Ramos cuestionó con su misma agudeza, agresividad y frialdad a Peña Nieto o a Vicente Fox? Son los avatares del periodismo en la 4T.

@CACHOPERIODISTA

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