El peligro de extinción del PRI, dicho por el único ganador

Ramírez Marín sonríe a la afirmación de que ha sido un priista lastimado

Alejandro Sánchez / Contra las cuerdas / Heraldo de México
Alejandro Sánchez / Contra las cuerdas / Heraldo de México

Jorge Carlos Ramírez Marín, el único candidato del PRI que ganó un escaño en las urnas, asegura que nunca buscó la coordinación de su partido en el Senado.

–No estaba interesado– responde a la pregunta de la colega Martha Anaya para despejar rumores y versiones de sus propios compañeros de partido que aseguran que una orden desde Los Pinos le cerró el paso y así nombrar a Miguel Ángel Osorio Chong, quien desde que salió de Gobernación y a unos días de que empiece la nueva Legislatura ha dejado pasar, al menos públicamente, toda la agenda política de López Obrador y Ricardo Monreal, futuro coordinador de Morena en la Cámara alta.

–¿Y por qué no estaba interesado?– ataja la colega.

–No estaba en mi ánimo. Yo me fui a Yucatán (su estado) y él (Osorio) se quedó cabildeando el apoyo de los compañeros.

Son 13 legisladores, la bancada más corta en la historia del PRI, de los cuales cuatro o cinco están identificados con José Antonio Meade.

–El peligro de extinción del partido es lo que debe unirnos y fortalecer al PRI– asegura Ramírez Marín, y luego nada más sonríe a la afirmación de que ha sido un priista lastimado por sus correligionarios a pesar de morirse en la raya por su partido, como experto en derecho legislativo y electoral. Y es que además le han negado dos veces la posibilidad de ser candidato al gobierno de Yucatán, donde el 1 de julio pasado fue un fenómeno, porque rompió la inercia del voto en cascada a favor de Andrés Manuel y Morena.

Incluso, obtuvo 20 mil votos más que Mauricio Vila, candidato del PAN al gobierno del estado, el ganador del proceso. No por nada Rocío Nahle lo buscó de manera directa para ofrecerle la candidatura de Morena al gobierno de Yucatán.

Por tradición parlamentaria, las fuerzas políticas en el Congreso de la Unión se han rotado las presidencias de la Mesa Directiva del Senado y Cámara de Diputados en cada año legislativo. Dicha tradición también impide que la misma fuerza política pueda presidir las dos cámaras en el mismo periodo legislativo, pero esta vez todo apunta a que ese acuerdo será sepultado y Morena se quedará con el control de ambas.

Porfirio Muñoz Ledo, por instrucciones del propio López Obrador, sería quien como presidente de la Cámara baja coloque la banda presidencial al tabasqueño cuya fotografía pasaría a ser símbolo histórico de la lucha que ambos emprendieron, a finales de los 80 junto con otros luchadores y ex priistas que rompieron con su partido para vencer a un régimen que se oponía a la transformación democrática en el país.

–¿Puede Morena quedarse con las dos cámaras?– se le pregunta por celular a Ricardo Monreal.

– Sí. En el Senado es seguro que así será, porque somos 69 legisladores y estará entre Cristóbal Arias y Martí Batres.

Monreal no lo dice, pero en este proceso de transición hay una batalla entre ambos. Batres lucha por hacerse de lugares administrativos en el Senado, comisiones, y él pelea por la presidencia de la Mesa Directiva, de ahí sus constantes apariciones en público y conferencias de prensa con las que busca llevar la voz cantante, al menos mediáticamente, del tema del recorte presupuestal en el Congreso.

El reportero Francisco Nieto, de El Heraldo de México, nos cuenta que a 15 minutos de que AMLO se marchara de una reunión con senadores electos de Morena, donde les leyó la cartilla para ajustarse al recorte presupuestal, los próximos legisladores hablaron en privado de un pellizco que lograron meterle al presupuesto de la Legislatura saliente para cubrir sus gastos de preparación y capacitación. Así llegarán bien preparados a rendir protesta el 1 de septiembre y enfrentar los retos de la agenda que viene.

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