El paradójico Winckler

El exfiscal veracruzano intenta revertir procedimientos del Congreso local, de los que antes él se valió para imponerse

Naldy Rodríguez / Columnista de El Heraldo de México
Naldy Rodríguez / Columnista de El Heraldo de México

El 28 de noviembre de 2016, Jorge Winckler Ortiz fue nombrado visitador general de la Fiscalía General del Estado, en espera de la renuncia anunciada y acordada del entonces fiscal Luis Ángel Bravo Contreras, quien había sido designado por nueve años y llevaba casi dos. Dos días después, se convirtió en encargado de despacho.

Ahora se sabe que Luis Ángel Bravo dejó el encargo bajo presiones y la promesa de no encarcelamiento, la cual no le cumplieron. Un mes después, todo estaba listo para que Winckler fuera nombrado por el Congreso local como fiscal general de Veracruz.

Durante casi tres años, el oriundo de Oaxaca se confrontó con integrantes de colectivos de desaparecidos, abogados, periodistas y, por supuesto, con actores políticos del partido Morena, que después se convirtieron en autoridad; dejó a la Fiscalía de Veracruz en la última posición en el Índice Estatal de Desempeño de Procuradurías y Fiscalías 2019, tal vez porque la determinación del no ejercicio de la acción penal fue muy utilizada en el estado.

Se dice que otorgó impunidad a probables delincuentes, al guardar 150 órdenes de aprehensión durante 2017 y 2018, y se negó a investigar y desahogar denuncias contra exfuncionarios yunistas y miembros de órganos autónomos.

En julio de 2018, el exgobernador Miguel Ángel Yunes y Winckler lograron imponer al entonces fiscal visitador, Marcos Even Torres Zamudio, como el primer fiscal anticorrupción en Veracruz. La desaseada maniobra en el Congreso del estado originó una decena de amparos federales, la mayoría interpuestos por otros aspirantes, con el interés legítimo de inconformarse.

Aunque el procedimiento parecía a todas luces ilegal, los jueces federales consideraron que el Poder Legislativo tiene facultad soberana y que el juicio de amparo es improcedente cuando se promueve contra resoluciones dictadas por las legislaturas de los estados, siempre y cuando las constituciones locales les den esa facultad de resolver en forma autónoma o discrecional.

Parece que las determinaciones se repiten… Ahora, de manera desfavorable para Jorge Winckler, quien ha promovido al menos dos amparos para tratar de revertir la suspensión temporal y el nombramiento como encargada de despacho que hizo el Congreso local en favor de la abogada veracruzana Verónica Hernández Giadáns.

Cuando era fiscal ya había perdido varios amparos y ahora un juez federal desechó su demanda de amparo por improcedente en contra de la separación del cargo, así como su petición para que el visitador general lo supliera ante su suspensión temporal.

Tanto Winckler como Marcos Even sólo obtuvieron la suspensión provisional para no ser detenidos por autoridad alguna. Su futuro inmediato está en manos de los jueces.

Algunos le llaman karma, otros lo atribuyen a la ley de la gravedad (todo lo que sube, baja). Cierto es que lo que mal empieza, mal acaba. El paradójico Winckler aún tendrá que enfrentar varias batallas legales, políticas y hasta mediáticas.

POR NALDY RODRÍGUEZ

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