El ominoso retorno de Elba Esther

Ningún gobierno le confirió tanto poder a Elba Esther, ni el de Salinas que la encumbró, como el de Felipe Calderón

Alvaro Delgado / Historia de lo inmediato / Heraldo de México
Alvaro Delgado / Historia de lo inmediato / Heraldo de México

Astuta hasta para canjear presidio por hospitalización mientras era exonerada y preservar su millonaria riqueza, Elba Esther Gordillo avanza en su propósito de recuperar lo que Enrique Peña Nieto le arrebató: el control del sindicato magisterial y un partido de su completa propiedad.

Justo a tres décadas de que Carlos Salinas la ungió como la lideresa de los maestros, el 23 de abril de 1989, Gordillo anuncia que irá otra vez por la dirigencia del SNTE, aunque ahora mediante una elección con voto directo y secreto del gremio -que ya se verá si gana-, pero también consolida su partido Redes Sociales Progresistas (RSP).

El próximo sábado, en Monterrey, Nuevo León, se celebrará la tercera asamblea estatal de RSP, luego de efectuar las dos primeras en Chiapas y Campeche, de un total de 20 que exige la ley electoral para obtener el registro condicionado como partido político, aunque el objetivo es organizar 25, antes de noviembre, para tener un colchón de cinco. Para Gordillo no parece revestir mayor dificultad cumplir con la afiliación a su partido de 233 mil 945 ciudadanos -equivalentes a 0.26% del padrón electoral-, que representa una pequeña parte del millón 673 mil 623 miembros del SNTE en todo el país.

Ningún gobierno le confirió tanto poder a Elba Esther, ni el de Salinas que la encumbró, como el de Felipe Calderón -que le cedió la SEP, el ISSSTE, la Lotería Nacional, Pronósticos Deportivos y posiciones en el PAN-, pero también a él le está ganando.

México Libre, el partido que construyen Calderón y Margarita Zavala, no tiene ni siquiera fecha para su primera asamblea, pero además no cuenta con los recursos económicos que esperaba y ni siquiera ha concluido sus estatutos. Difícilmente Gordillo volverá a gozar del poder que tuvo con Calderón en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, cuya campaña apoyó. De hecho, sus críticas a la reformita educativa en curso tienen que ver con las expectativas no cumplidas en posiciones de gobierno.

Aunque el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, es su amigo y aun el jefe de la oficina de éste, Luis Maldonado, Gordillo no las tiene como posiciones propias, a diferencia de lo que le concedió en Morelos Cuauhtémoc Blanco con Luis Arturo Cornejo, titular de Educación, y René Fujiwara –yerno de la maestra-, director de Educación Media Superior.

¿Apoyará López Obrador a Elba Esther para que recupere el control del magisterio? No la ha descalificado ni ha promovido a un rival, sólo ha dicho que quiere democracia sindical y que los maestros voten sin coacción.

Pronto se verá si desde el magisterio democrático emerge un adversario y aun si ella gana, pero es una muy mala señal que quien ostentó el poder en el gremio durante casi un cuarto de siglo retorne a ejercerlo.

Y no por ser mujer ni por sus 74 años de edad, sino porque no hay cuadros nuevos capaces de competir por el cargo en sus enemigos de la CNTE ni de la facción de ella, quien arrastra una cauda de corrupción y abusos que la exoneración judicial no alcanza a limpiar.

 

Por ÁLVARO DELGADO

@ALVARO_DELGADO

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