El nuevo narcotráfico

Sin saberlo, sin sospecharlo, podríamos estar comprando gasolina robada en las estaciones repartidas por todo el país

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En este espacio les contamos de la preocupación del titular de la Secretaría de Hacienda, José Antonio Meade, cuando abordamos en entrevista el tema de la ordeña de combustible en México. Más que enfocarse en la ordeña, es decir, en el robo del líquido en los ductos y las mafias que lo transportan, destacó que un grave problema es la venta del combustible robado en gasolineras bien establecidas. Una situación que hace muchos años se convirtió en un problema de seguridad nacional en Colombia.

La sorpresa es que todos los días podríamos estar comprando gasolina robada, pero no lo podemos saber en este momento, ni las autoridades, porque la tecnología que se utiliza para saber si es así, como los trazadores que se utilizan con mucho éxito en Colombia y Estados Unidos, todavía no pasan de ser pruebas piloto en este país, a pesar de que demuestran ser una herramienta efectiva contra este problema que impacta en el patrimonio nacional.

Revivo un fragmento de la investigación de Semana de Colombia, publicado en 2002 y titulado El nuevo narcotráfico. Que arranca diciendo que el robo de gasolina y de petróleo por parte de paramilitares y guerrilla se ha convertido en otra gigantesca fuente de financiamiento que está desangrando la economía del país.

Las autodefensas luego venden la gasolina a estaciones de servicio. El dueño de una pequeña bomba ubicada entre Puerto Boyacá y Puerto Serviez contó a Semana que hace cuatro años los paramilitares comenzaron cobrándole un impuesto. Luego llegaron con carrotanques y le dijeron que tenía la opción de comprar los 10 mil galones del carrotanque a mitad del precio legal o pagar la contribución. Si uno compraba el carrotanque permitían que lo pagara en cuotas, explicó el comerciante, que por razones de seguridad pidió omitir su nombre. Con el paso del tiempo la compra del carrotanque se volvió obligatoria. Además comenzaron a aparecer muchas estaciones ilegales nuevas y salir de la gasolina se volvió complicado. Cada vez era más difícil conseguir la plata para pagarles y a muchos no nos quedó otra salida que cerrar los negocios y dejárselos directamente a ellos. Algunas veces le cambiaron el nombre al negocio, pero la mayoría de las veces éstos conservan la misma razón social.

Probablemente cuando se siga el rastro de la gasolina robada en México nos enteraremos de historias similares, delincuentes armados convertidos en empresarios gasolineros.

Dicen que muy pronto sabremos sobre las políticas, acciones y estrategias implementadas para combatir el robo de hidrocarburos y los resultados obtenidos. La semana pasada se presentó un punto de acuerdo en el Senado para hacer comparecer a Pedro Joaquín Coldwell, secretario de Energía, y a José Antonio González Anaya, Director General de Petróleos Mexicanos para que rindan un informe al respecto.

HIROSHI@HERALDODEMEXICO.COM.MX

@TAKAINK

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