El nuevo líder del PRI

El gobernador de Campeche, ahora con licencia, Alejandro Moreno, se perfila como el próximo líder nacional del PRI

Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México
Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México

Ayer anunció su separación del cargo para iniciar un recorrido por todo el país en busca del voto de los priistas que, hoy más que nunca, andan de capa caída.

Alito dejó la gubernatura no para ir por una aventura, sino porque ya hizo los amarres necesarios con grupos de poder, dentro y fuera del tricolor.

Hay quienes dicen que su gira no será solamente para buscar el voto, sino que su misión es lograr que los priistas puedan reagruparse después de la peor debacle electoral de su historia, ocurrida el año pasado.

La nomenclatura, como llaman a los poderes fácticos del PRI, no ve bien que el campechano tome las riendas del priismo; sin embargo, pese a la resistencia, logró amarrar una serie de compromisos con varios sectores y personajes para asegurarlo. Hasta hace un par de meses, ni el mismo Alito tenía la certeza de que los 11 gobernadores del tricolor respaldarían su postulación.

La incógnita se despejó hace unas semanas, después de que, convocados por el mexiquense Alfredo Del Mazo, los mandatarios cerraron filas en torno a su nominación.

Moreno Cárdenas contenderá contra otros cinco priistas, quienes, con sus matices, han dicho cuál es su expectativa de la contienda.

El ex rector de la UNAM, José Narro; el oaxaqueño Ulises Ruiz y la yucateca Ivonne Ortega la descalificaron por anticipado.

Cada quien por su lado declaró que la balanza está inclinada por Alito. No están muy alejados de la realidad. Incluso hay serias dudas de que todos ellos se inscriban el próximo 22 de junio. Los grupos y personajes que en su momento impulsaron a Narro, por ejemplo, ya lo soltaron. En el caso de Ruiz, siempre lo vieron como un lobo solitario con pocas posibilidades.

La yucateca Ortega inició con el pie izquierdo. Muchos priistas la ven como una oportunista que sólo se aparece cuando se trata de repartir cuotas y cotos.

Por lo que hace a la veracruzana Lorena Piñón, es un hecho que se inscribirá, pero se espera que decline por el campechano en la recta final del proceso. De José Ramón Martel también hay dudas, incluso sobre su registro, porque lo ven trabajando más por la candidatura de Moreno que por la propia. El argumento de quienes se oponen a la nominación de Alito, léase Narro, Ivonne y Ulises, es que no hay certeza con el padrón de militantes.

Sin embargo, entre el CEN y los candidatos hubo un acuerdo para que cada uno pudiera afiliar a 50 mil nuevos militantes, con la idea de fortalecer el padrón priista.

Sólo Alito, Piñón y Martel lo hicieron. Los demás no pudieron cubrir la cuota, lo que dejó ver que llegan con las manos vacías al proceso interno. Ése es el contexto en el que los priistas llegan a una elección interna en donde está por demás cantado que el campechano Alejandro Moreno será su próximo dirigente nacional.

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: Para como están las cosas, el problema ya no es llegar… sino ganar elecciones.

POR ALFREDO GONZÁLEZ

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@ALFREDOLEZ

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