El nuevo combustible

La “era digital” facilita la expansión de la infraestructura de acceso y transporte de datos a través de internet

Eduardo Ruiz Vega / Big Data / El Heraldo de México
Eduardo Ruiz Vega / Big Data / El Heraldo de México

 

 

Desde hace más de dos décadas empezamos a escuchar, cada vez con mayor resonancia, conceptos como sociedad digital o la era de la información.  Estos conceptos fueron inspirados por el advenimiento del Internet como un medio de comunicación cada vez más asequible, el cual, desde un inicio, se destacó por la ausencia de límites geográficos o fronteras.

 

La red de redes que surgió con un carácter experimental, a decir de algunos con propósitos militares o de seguridad, y de otros con finalidades académicas, ha transformado, en un tiempo récord, la mayoría de nuestras actividades cotidianas.

 

Durante muchos años, el objetivo central de las políticas públicas pertenecientes a la era digital se ha centrado en facilitar la expansión de la infraestructura de acceso y transporte de las señales de datos que se transmiten a través del Internet. Así, se ha promovido, aprovechando al máximo la convergencia tecnológica de redes y servicios producto de la digitalización, indistintamente de la naturaleza fija o móvil, alámbrica o inálambrica, terrestre o satelital, que todos los individuos del orbe puedan acceder a este universo virtual, denominado por muchos ciberespacio, para gozar del cúmulo inagotable de información, servicios, aplicaciones y contenidos, escritos o audiovisulaes, que lo integran. Mucho se ha avanzado; sin embargo, en países como el nuestro, aún falta camino por recorrer para eliminar la denominada brecha digital.

 

El objetivo primigenio descrito en el párrafo anterior, se mantiene vigente. Es necesario lograr la cobertura y acceso universal de la población a todas las posibilidades de comunicación e información que permiten las tecnologías actuales, y que permitirán las futuras.  No obstante, ha surgido una nueva dimensión que debe considerarse en el entorno actual, a partir de la cual se ha empezado a hablar de una segunda era digital o de la información, alimentada por el universo de datos que generamos los seres humanos al hacer uso de estas facilidades tecnológicas, datos que, como lo sucede en el caso del petróleo crudo, adquieren una diversidad de formas y usos a partir de añadir valor a los mismos mediante su procesamiento industrial.

 

En esta nueva etapa, en donde la cobertura de las redes de telecomunicaciones ha aumentado exponencialmente su penetración entre la población, en buena medida gracias a la evolución de la telefonía móvil que hoy constituye un medio de acceso asequible para casi todos los segmentos socio-económicos, la información relativa a su uso, agrupada en la denominada metadata (datos sobre otros datos), una vez que es procesada, constituye un recurso con valor incalculable.

 

Los datos que hoy procesan empresas de diversos rubros económicos con finalidades comerciales, están relacionados indefectiblemente con los individuos que los generan y pueden describir sus patrones de conducta. Por lo tanto, estos datos tienen un componente relevante de intimidad y por ello deben ser protegidos en el uso que terceros dan a los mismos con base en el derecho a la privacidad.

 

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@RUIZDELAVEGAMEX

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