El nuevo capítulo laboral

La nueva justicia laboral abona en procedimientos más sencillos y que acortan los periodos del conflicto

Javier García Bejos / El Heraldo de México

Ni mandado a hacer.

Durante la semana pasada, que marcó varias celebraciones con motivo del Centenario de la Organización Internacional del Trabajo, la Cámara de Diputados aprobó una Reforma Laboral que significa un paso más en la transformación de nuestro mercado de trabajo, siempre complejo pero que, hoy más que nunca, necesita adaptarse a nuevos esquemas y modalidades.

Más allá de la presión de Estados Unidos para avanzar sobre este tema, con miras en la aprobación del nuevo tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), es necesario analizar los cambios que se vienen.

En primer lugar, destaca la intención de equilibrar las relaciones obrero-patronales.

En cuanto a la libertad de asociación, tanto trabajadores como patrones podrán constituir organizaciones y afiliarse libremente a ellas, sin ninguna distinción ni autorización precedente, mientras que referente a la negociación colectiva, el sindicato deberá contar con una Constancia de Representatividad y acreditar el respaldo de, al menos, 30 por ciento de los trabajadores cubiertos por el contrato colectivo.

Respecto a la vida sindical, los trabajadores podrán tener una libre participación, y de manera particular, la elección de las directivas de sindicatos y federaciones se realizará mediante el voto personal, libre, directo y secreto.

Asimismo, con la acreditación de la organización sindical ante el nuevo Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral, se busca reducir los actos de extorsión en contra de patrones, relacionados a los emplazamientos a huelga o reclamos de titularidad de contratos colectivos de trabajo.

Sobre este último organismo de nueva creación, está claro que el principal reto hacia adelante está en mantener y generar ese diálogo social y paz laboral que había caracterizado a nuestro mercado en los últimos años.

Con el nuevo modelo que se instaura, se transita hacia un régimen de conciliación laboral, haciendo obligatoria esta instancia de solución de conflictos. Hacia adelante, se deberá analizar cómo dotar al centro anteriormente citado de presupuesto y herramientas tecnológicas, para que pueda desempeñar una función ágil y eficiente.

Falta mucho por avanzar en diversos rubros que aún quedan pendientes, sin duda.

Sin embargo, el paso que se toma es relevante y va en el sentido de la modernización, sobre todo en lo relativo a nuestras organizaciones de trabajadores.

La nueva justicia laboral abona además en procedimientos más sencillos y que acortan los periodos del conflicto, algo en lo que ya se había avanzado en el sexenio anterior.

Ahora, no queda más que esperar que las buenas intenciones de la reforma se concreten, y pensando en el futuro, exista la voluntad para modificar lo que falta por corregir.

 

Por JAVIER GARCÍA BEJOS

 @JGARCIABEJOS

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónBueno / Malo / Feo

Bueno, malo y feo