¿Y si construimos el muro?

El tema de la migración está destruyendo a Estados Unidos y, de paso, mermando nuestra relación bilateral, que va mucho más allá del tema migratorio

Agustín Barrios Gómez / El norteamericanista / Heraldo de México
Agustín Barrios Gómez / El norteamericanista / Heraldo de México

Primero, algunas aclaraciones. Sobre los 3 mil kilómetros de frontera entre México y Estados Unidos (la más legalmente cruzada del mundo, con 350 millones de cruces al año por 330 puertos de entrada), aproximadamente 1/3 parte ya tiene barrera física. El resto, o es desierto remoto, montaña inhóspita, o es río. La migración indocumentada mexicana, que sucede por los lugares más perdidos, se ha reducido. La migración indocumentada centroamericana se ha incrementado. Ésta sucede por los puertos de entrada cuando llegan con toda la intención de ser aprehendidos por los oficiales americanos para pedir asilo. Argumentan que si regresan a su país los matarían y la ley americana obliga al gobierno a darles asilo mientras su caso es resuelto. Hasta ahí la situación actual.

Terminar de construir un muro a lo largo de 100% de la frontera pararía el primer tipo de migración, que es la que arroja alrededor de 400 mil detenciones al año (número muy reducido de los casi 1.7 millones en 2000). Construir el muro en este caso significaría terminar de una vez por todas este flujo, en conjunto con la implementación de legislación en EU que termine la posibilidad de dar asilo, tal y como lo ha propuesto el Presidente americano.

¿Por qué? Porque el tema de la migración está destruyendo a Estados Unidos y, de paso, mermando nuestra relación bilateral, que va mucho más allá del tema migratorio. La migración se está usando como excusa para una radicalización brutal de la política en Estados Unidos hasta el punto que se está convirtiendo en un riesgo existencial para su democracia y, por su papel de superpotencia, para el mundo. La sociedad americana simplemente no está siendo suficientemente madura para dimensionar el tema e, igual que Alemania de los años 30, está viviendo una involución política por demás preocupante.

Una vez cancelado el incentivo para la migración centroamericana en tránsito hacia EU, México podría brindar asilo a un mucho menor monto de personas del sur. Una vez terminado el frenesí de odio xenófobo que ha desatado este tema, México podría trabajar en conjunto con actores más afines en EU para lograr un proyecto de desarrollo para los países del istmo.

Ésta es la mejor solución a un problema que está desgarrando el tejido social del país más importante del mundo. Queda claro que no hay manera, políticamente hablando, que México financie dicho muro directamente. Esto a pesar de que los montos son muy inferiores a los costos que la ausencia de control nos está propinando a todos. Pero asumir de una vez por todas que la situación actual es insostenible es un importantísimo punto de partida.

Parafraseando a Enrique de Borbón, Estados Unidos bien vale un muro.

 

*Presidente de la Fundación Imagen de México, y conductor de ADN40 News

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