Nueva “enchilada completa”

Hoy se ve imposible que se pudiera dar documentos a los 5.3 millones de mexicanos indocumentados...

Agustín Barrios Gómez / El norteamericanista / Heraldo de México
Agustín Barrios Gómez / El norteamericanista / Heraldo de México

En lo que hoy se siente una realidad alterna, en febrero de 2001 el entonces canciller de esta República Mexicana presentó una serie de lineamientos que serían propuestos al gobierno estadounidense para lograr un acuerdo migratorio holístico. Contemplaba la regularización (amnistía para sus detractores) de los inmigrantes indocumentados mexicanos, aparte de una serie de incentivos para las comunidades expulsoras y un replanteamiento de la zona fronteriza para que se convirtiera en tierra de oportunidades. Era tan amplio el planteamiento, y tan optimista el escenario antes del 11 de septiembre, que Castañeda lo nombró la enchilada completa, en alusión al curioso dicho americano the whole enchilada.

El sábado pasado parte del equipo del Presidente electo habría aceptado que algunos solicitantes de asilo ante Estados Unidos pudieran permanecer en México mientras sus casos son procesados. Luego se retractó. Luego la administración saliente no nada más no se quejó por el hecho de que oficiales americanos lanzaron gases lacrimógenos a Tijuana, sino que deportaron a los migrantes que se lanzaron contra las rejas de EU. El gobierno americano procedió a cerrar por completo la garita más cruzada del mundo (70 mil vehículos al día), causando millones de dólares de afectaciones tanto en la Baja como en la Alta California.

En otras palabras, es una crisis importante y no se sabe qué hacer. Esto nos arroja la pregunta acerca de, si hubiera voluntad política para resolver el problema, ¿en qué consistiría una nueva enchilada completa?

Unos ingredientes que aportaría México son bastante obvios: la negociación de un acuerdo de tercer país seguro con EU que obligaría a inmigrantes centroamericanos a solicitar asilo en México y, así, perder el derecho a hacerlo allende el Río Bravo. Eso permitiría que México fuera fiel a sus principios, pero reduciría el incentivo a que más centroamericanos cruzaran nuestro país. Es cierto que el gobierno entrante ha manifestado su oposición, pero es fundamental para el interés nacional despresurizar esta situación lo antes posible.

¿Qué pediría México a cambio? Podría ser la regularización de los dreamers mexicanos (alrededor de 600 mil). Hoy se ve imposible que se pudiera dar documentos a los 5.3 millones de mexicanos indocumentados, pero aquellos que llegaron de niños gozan de mayores simpatías. También podría haber un acuerdo privado que por lo menos se dejara de hablar de que México pagara por un muro fronterizo, en la medida que el tuitero en jefe tuviera palabra. Yo acordaría que se nos autorizara el preclearance (o preautorización, como en Canadá) para los aeropuertos mexicanos, abriendo más espacios para el turismo extranjero, y que nos retiraran de inmediato los castigos comerciales en aluminio y acero. Finalmente, está la excelente idea de armar un plan de desarrollo para CA entre México y EU. Podría financiarse cada quién acorde con su PIB.

La enchilada completa podría ser muy nutritiva para Norte y Centroamérica. Sólo falta voluntad política para cocinarla.

 

*Presidente de la Fundación Imagen de México, y conductor de ADN40 News

@AgustinBarriosG

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