Golden Caravan

La Navidad llegó en octubre para la Casa Blanca. Imágenes de hordas centroamericanas rebasando la frontera mexicana, tumbando vallas, acercaron a los republicanos al triunfo el 6 de noviembre

Agustín Barrios Gómez / El norteamericanista / Heraldo de México
Agustín Barrios Gómez / El norteamericanista / Heraldo de México

Lo primero que hay que entender es que las elecciones de noviembre serán un referéndum sobre el presidente en funciones. Como tal, durante el último año se había creado una narrativa que decía que los demócratas iban a ganar el control de la Cámara baja (la Cámara de Representantes, el equivalente a nuestra Cámara de Diputados). Hubo un momento (cuando el nivel de aprobación del Presidente estaba alrededor de 30 por ciento) que hasta se llegó a fantasiar que pudiera perder el control del Senado. Ésta, la Cámara alta, es más difícil por dos razones: 1) porque sólo 35% está sujeto a renovación, 2) porque todos los estados, desde el más pequeño (Wyoming, 550 mil habitantes) hasta California (40 millones) tienen el mismo número de senadores (2) y los republicanos son más fuertes en estados pequeños. En el Senado, cada ciudadano de Wyoming tiene 72 veces más voz que un californiano en el sentido de que un senador de California representa a 20 millones de personas, mientras que uno de Wyoming representa 275 mil.

Conforme ha pasado el tiempo, se ha visto que la mayoría en el Senado es una meta prácticamente imposible para los demócratas (por lo menos en 2018). Mientras tanto, ganar la mayoría en la Cámara de Representantes se ha visto menos probable conforme el presidente ha logrado incrementar sus niveles de aprobación (actualmente en un increíble 47%). Es muy probable que lo que el mundo vio en sus televisores esta semana hayan mermado de manera importante las posibilidades de los demócratas.

A manera de colofón, obra decir que éste no es sólo un fenómeno estadounidense. Observé la reacción de muchos mexicanos, tanto en persona como en redes sociales, a esas mismas imágenes, y la mayoría fueron de rechazo. En muchos casos, los mismos que resaltan lo positivo de la migración mexicana para los Estados Unidos son escandalizados por la idea de que México les abra las puertas a los centroamericanos. Si fuéramos congruentes, tendríamos que aceptar a nuestros hermanos hondureños de la misma manera que exhortamos a los estadounidenses hacerlo con nuestros migrantes.

El asunto es que, aunque los tiempos de la caravana corresponden al fin de la cosecha, y otros asuntos coyunturales, no deja de ser sospechoso que haya sucedido en el mejor momento para alentar la votación de la base republicana. El famoso historiador Francisco Martín Moreno incluso señala que fue obra de los republicanos mismos. Yo no iría tan lejos, pero es una situación terrible para nuestro país.

Sea lo que fuere, pareciera que, nuevamente, México le salva la vida política al presidente americano. ¿Cuándo seremos capaces de asumir control de nuestra propia narrativa?

 

*Presidente de la Fundación Imagen de México y conductor de ADN40 News

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