El mito de los órganos autónomos

Si López Obrador lo hace es porque también sus antecesores corrompieron estas instituciones

El mito de los órganos autónomos

A casi 100 días de gobierno de Andrés Manuel López Obrador es nítido su proyecto de destruir el modelo neoliberal mediante decisiones controvertidas y hasta aberrantes, como anteponer los adeptos a los aptos en la administración pública y en órganos legalmente autónomos.

Pero si López Obrador lo hace es porque también sus antecesores corrompieron estas instituciones al integrarlas con una lógica facciosa que disparó la corrupción, la burocracia y los lujos. Un ejemplo es la Comisión Reguladora de Energía (CRE), que preside Guillermo García Alcocer -bajo investigación, al menos por conflicto de interés-, que desde los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón se integró con panistas, aun sin perfil técnico.

Veamos: el 4 de diciembre de 2000, Fox designó como presidente de la CRE a Dionisio Pérez-Jácome, hijo del ex senador priista del mismo nombre, a quien luego Calderón hizo subsecretario de Hacienda y secretario de Comunicaciones. A Pérez Jácome lo sucedió en la CRE, aún con Fox, Francisco Salazar Diez de Sollano, justo cuando su padre, Francisco Salazar Sáenz, era el secretario del Trabajo que relevó a Carlos Abascal. Salazar Diez de Sollano fue diputado federal del PAN (1997-2000), junto con Israel Hurtado Acosta, también designado comisionado de la CRE, en 2006, ya con impulso de Calderón, quien presidía ese partido cuando ambos fueron legisladores. Calderón también puso como comisionado de la CRE a su amigo Noé Navarrete González, ingeniero electricista por el Tecnológico de Morelia, quien fue su compañero como diputado federal de 2000 a 2003, cuando sustituyó a Juan Camilo Mouriño en la Comisión de Energía.

Estos comisionados de la CRE del PAN duraron todo el sexenio de Calderón y la mitad del de Enrique Peña, quien en 2016 impulsó como presidente a Guillermo García Alcocer, investigado por el gobierno también por posible fraude, evasión fiscal y lavado de dinero. Otros órganos autónomos que fueron corrompidos por la lógica de cuotas y cuates son el Instituto Nacional Electoral (antes IFE), y el Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública (antes IFAI), con sus respectivas réplicas en los estados.

Después de una actuación autónoma en las elecciones de 1997 y 2000, el IFE se integró, en 2003, con propuestas sólo de PRI y PAN, una lógica que continuó –con migajas para PRD y PVEM- cuando, en 2014, mutó a INE, que fracasó también en bajar costo electoral y quitarles a los gobernadores el control de los órganos estatales.

El IFAI también padeció una involución: Primero Fox designó a Alonso Lujambio, allegado a Calderón, quien luego impulsó a Sigrid Artz, su asesora protagonista de varios escándalos. Otro órgano autónomo, el Instituto de Evaluación Educativa, tiene como operador a Tomislav Lendo, el funcionario mejor pagado de los 18 que Calderón tuvo a su cargo desde que dejó la Presidencia: Ganaba 208 mil 164 pesos al mes, casi igual a la desaparecida pensión de su jefe.

Entonces, como ahora, es exigible que en el servicio público el apto se anteponga al secuaz…

 

Por: ÁLVARO DELGADO

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@alvaro_delgado

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