El México del 4% que ya existe

Pero esta alianza no partirá de cero. Con su industria automotriz como estandarte, el Bajío ya representa ese México que sí crece

Sergio Torres Ávila / Colaborador / El Heraldo de México
Sergio Torres Ávila / Colaborador / El Heraldo de México

El pasado 7 de mayo, los gobernadores de Aguascalientes, Guanajuato, Jalisco,  Querétaro y San Luis Potosí suscribieron la Alianza Centro-Bajío, un pacto entre gobiernos, empresas, academia y sociedad civil para mantenerse como la región más próspera de México. Esta alianza tratará de impulsar un modelo de desarrollo sustentable para incrementar la competitividad regional y convertir al Bajío en el centro logístico más importante del país. El impacto económico agregado y el desarrollo de oportunidades del acuerdo ayudarán a reducir la pobreza y la inseguridad, principales males de la región.

Pero esta alianza no partirá de cero. Con su industria automotriz como estandarte, el Bajío ya representa ese México que sí crece. Un área geográfica de 20 millones de habitantes quegenera miles de empleosy tiene un crecimiento anual del 4.4%. Nada menos que el doble del promedio nacional. Según el Informe Sobre Desarrollo Humano del 2016 de la ONU, esta es la zona con mayor nivel de Desarrollo Humano del país, por encima de las zonas norte y sur-sureste de México.

Frente a la imagen de un país pobre y violento, se levanta la realidad de una región que ha logrado, desde hace años, lo que es un ideal para el resto de la República: un crecimiento anual sostenido de mas del 4%. Según los expertos, México debe crecer a un ritmo similar, o superior, para llegar a convertirse en un país desarrollado. Sin embargo, hay que recordar que desde el año 2000, no crecemos más que a un mediocre 2.2%.

Además de su importancia estratégica en el ámbito económico, el factor político de la Alianza Centro-Bajío también es fundamental, porque simboliza la rebeldía de un grupo de gobernadores que plantan cara al gobierno de AMLO en un intento de blindar el crecimiento de su región. No por casualidad, todos estos gobiernos son de un partido diferente a Morena, el partido del presidente, la nueva hegemonía. Hablamos de tres gobernadores panistas, un priista y uno de Movimiento Ciudadano que administran cinco estados que, tan solo en 2017, recibieron el 20% de la inversión extranjera directa y produjeron el 16% de las exportaciones manufactureras de México.

Por ello, es obvio que en estas entidades se ve con preocupación las controvertidas decisiones en materia económica y presupuestal del presidente de la República. El velo de la incertidumbre ya está afectando a la inversión productiva nacional y extranjera. Hay que decirlo claramente, la visión económica de López Obrador es contrapuesta al modelo que ha permitido, justamente, el crecimiento de esta región que hoy une fuerzas para defenderse.

Hay que sumar a ello que en Querétaro, San Luis Potosí y Aguascalientes, habrá elecciones para gobernador en los próximos tres años. Esta alianza también puede significar el intento de los gobernadores para proteger sus feudos en época electoral, adelantándose a una probable recesión económica lópezobradorista. Los votantes de esas entidades no perdonarían que lo logrado en estos años se perdiera.

En la agenda pública, esta alianza pudo haber pasado desapercibida. Aparentemente su estrategia de comunicación no rebasó el boletín oficial. Pero no podemos perderla de vista. Se trata, en el fondo, de la defensa de un modelo de desarrollo regional opuesto al modelo de desarrollo nacional que hoy trata de imponer, sin matices, al gobierno morenista.

Por su parte, el presidente, como otros antes que él, nos hace su propia promesa: un crecimiento económico del 4% es posible. Pero a su modo. Sin embargo, bancos, instituciones y economistas no ven cómo lograrlo. Las matemáticas no dan. Porque no basta con distribuir más equitativamente lo que tenemos. Es obligatorio crear riqueza, así de simple y así de complejo. El Estado no puede lograrlo solo. Por eso es relevante esta Alianza Centro-Bajío, porque ante los malos signos de las semanas recientes, nos recuerda que existe un México que, a pesar de sus problemas de inseguridad y pobreza, crece.

Este nuevo bloque económico y político, desde la institucionalidad de los gobierno estatales defiende, como un solo estado, su propio modelo de desarrollo. Uno que amerita ser respetado y fortalecido, porque los números no mienten: el México del 4% ya existe y está en el Centro-Bajío.

Por Sergio Torres Ávila 

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