El Maquiavelo que Aristóteles lleva dentro

A Jalisco habríamos de clavarle los ojos no sólo por sus mariachis, sino por las alternancias vividas, sus procesos y reconfiguraciones políticas


El juego maquiavélico de Aristóteles Sandoval trabó la reforma política ayer para recortar el gasto de los partidos políticos en Jalisco.

La historia es la siguiente: el independiente Pedro Kumamoto retomó la propuesta de Movimiento Ciudadano (MC) de hace 2 años. Después de calentarla en Jalisco fue respaldado por este partido en el Congreso federal para empujar la misma reforma, pero PRI se levantó de la mesa y ya no se votó. De vuelta en Jalisco, Kumamoto y MC, con las expectativas crecidas, discutían si se reducía menos de la mitad la bolsa, es decir de 4 mil 500 a 2 mil mdp, o se asignaban partidas según el número de votos; ésta avanzaba.

Todo iba bien para no derrochar dinero como en ningún otro país ¬–según la Fundación Internacional para Sistemas Electorales cada voto cuesta aquí 340 pesos, mientras en Guatemala poquito más de 5 pesos– hasta que apareció el góber Aristóteles y se puso a tuitear con Kumamoto.

Antes de seguir con la historia hay que decir que a Jalisco habríamos de clavarle los ojos no sólo por sus mariachis ni otras cosas lindas sino por las alternancias vividas, sus procesos y reconfiguraciones políticas.

Antes de que Fox echara al PRI de Los Pinos, el PAN lo hizo en Jalisco y se mantuvo otros dos sexenios hasta que apareció un clon de Peña, guapo y bien peinado, que devolvió el gobierno al PRI. Hoy, sin embargo, el PAN no existe; Aristóteles está acabado; y su correligionario más popular Arturo Zamora, tiene 20 puntos de desventaja frente a un fenómeno político en torno al que orbitan otros.

Se llama Enrique Alfaro, hombre de cuerpo cuadrado y calvo, con carisma, que en el proceso de 2012 hizo el milagro a MC, cuando no existía la figura independiente, pero se metió en el partido como ciudadano. En las elecciones le puso tremendo susto a Aristóteles. Aunque se quedó cerca de empatarlo arrastró una mayoría minoritaria al Congreso local (al final con equilibrio de fuerzas) y MC se quedó con toda la metrópoli y otros municipios siempre priistas.

En el proceso intermedio siguiente apareció un chavo de 27 años: Kumamoto, cuyo voto suele ser fiel de la balanza. Hay en Jalisco un ecosistema político interesante.
Hábil, el góber Sandoval enganchó recién a Kumamoto, lo llevó a tomarse un café en su despacho con transmisión en vivo, después de proponer en redes darle la vuelta a la propuesta de recortar el presupuesto a partidos, mejor planteó dar sólo un peso a los partidos al año… un peso.

Lo chamaqueó, me dijo Alfaro ayer en sus oficinas de Guadalajara y más tarde con MC acordó hacer otra contrapropuesta que parece matar cualquier intento de reforma: #Niunpesoalospartidos para siempre. Eliminemos el financiamiento estatal y federal, tanto en año electoral como no electoral. Aristóteles no se pronunció. Pero es inviable esa contrapropuesta, así como la del góber. Hay que pagar renta, servicios, personal. ¿O qué? ¿Van a entregarse por completo al crimen?

Columna anterior: Josefina y las coaliciones sólo para patear al PRI

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