El llamado del Congreso Mexicano para frenar los discursos de odio

Considero que el exhorto de México se sitúa en la dimensión de prudencia, en los lazos de diplomacia que deben prevalecer en las relaciones entre naciones y estados libres que viven fenómenos similares

Raúl Eduardo Bonifaz Moedano / Articulista Invitado /
Raúl Eduardo Bonifaz Moedano / Articulista Invitado /

El pasado miércoles, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, por unanimidad, exhortó a recuperar el camino de coexistencia pacífica que debe prevalecer en todos los modos de vida entre los nacionales estadounidenses y la comunidad mexicana en ambas naciones. Este llamado es más que oportuno en medio de la tragedia que enlutó a familias, principalmente hispanas, en El Paso, Texas, y en Dayton, Ohio, sucesos en donde, como siempre, se involucraron las armas, el odio y la muerte.

Me uno al exhorto y la posición del gobierno mexicano para terminar con los discursos de odio y los actos de terror que conllevan. Sin duda estos impresionantes acontecimientos afectan la relación de nuestro país con EU, vecino con frecuencia incómodo, que presiona para lograr objetivos políticos. En fronteras tan llenas de vivencias entre personas de distintas nacionalidades, los acuerdos deben siempre respetarse y no ser materia de conflicto permanente.

Por mencionar algunos, Ciudad Juárez y El Paso, en Texas, son escenarios de espacios fronterizos donde las visiones del nacionalismo deben suavizarse.

No hay otro camino, pues la coexistencia entre dos culturas –la latina y la anglosajona, la mexicana y la norteamericana- está destinada a crear dimensiones de hibridez e integridad donde el racismo no tiene cabida. Considero pertinente que el exhorto que hicieron las Cámaras del Congreso mexicano cuestione la flexibilidad y el abandono de una política necesaria que controle la venta de armas. Contrario a lo que piensa la Asociación del Rifle en EU, la venta de armas sin control es un motivo que conlleva a estos acontecimientos, principalmente por aquellos que, embriagados por ese discurso de odio emitido por sus gobernantes, incide en el racismo.

Por eso, concuerdo con la tesis del canciller mexicano, Marcelo Ebrard: no se puede actuar como si no hubiera sucedido nada y la vida de las personas no tuvieran el valor humanitario que deben tener por el simple hecho de ser eso, seres humanos.

La supremacía entre las razas es un imaginario que propicia violencia y sentimientos de rechazo hacia el otro, con el que necesariamente debe haber coexistencia y compartimento de espacios y territorios, lenguajes y tradiciones.

Considero que el exhorto de México se sitúa en la dimensión de prudencia, en los lazos de diplomacia que deben prevalecer en las relaciones entre naciones y estados libres que viven fenómenos similares, como el movimiento migratorio. Creo que es oportunidad para que el gobierno mexicano establezca una pauta de reacomodar la armonía bilateral basada en principios, tales como la defensa y protección de la vida humana como derecho universal y la defensa de los nacionales que ahora se ven afectados con las medidas derivadas del discurso de odio hacia lo que no sea norteamericano.

RAÚL EDUARDO BONIFAZ MOEDANO

PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE ASUNTOS FRONTERA SUR DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS

@BONIFAZ49

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