El INE y los fantasmas

La cabeza del consejero presidente está blindada y Morena no lograría más de cinco consejeros de confianza

Hernán Gómez Bruera/ Fuera de Tono / El Heraldo de México/

El INE es importante para asegurar la democracia electoral y debemos preservarlo. Hay allí un nivel de profesionalización, una experiencia y una capacidad únicas para organizar elecciones.

La narrativa de que con este gobierno peligra la supervivencia del árbitro electoral y de la democracia misma –como algunos creen- está plagada de exageraciones, alarmismo y paranoia.

Los intentos por capturar al órgano electoral no son nuevos: han estado presentes en todos los gobiernos y ningún partido se ha sustraído a la pretensión de promover a su gente en el Consejo General.

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La lógica de esta administración no es muy diferente. Es hasta cierto punto lógico que, en la elección de cuatro nuevos consejeros, Morena busque revertir una conformación de procedencia mayoritariamente prianista.

Sucede que la mayoría que disfruta este gobierno alimenta la creencia de que a ciertos consejeros les llegó la revancha. Lorenzo Córdova, en particular, parece convencido e que van por su cabeza.

El consejero presidente, sin embargo, podría estar alimentando sus propios fantasmas. Su cabeza, para empezar, está blindada constitucionalmente y Morena no lograría más de cinco consejeros de confianza de un total de once.

Más allá de las imprudentes declaraciones de algunos allegados a la 4T o funcionarios a quienes el tema no les compete, el propio Mario Delgado, coordinador de la mayoría en la Cámara, ha descartado una posible remoción. En las más sensatas manos de ese legislador, además, recaerá la responsabilidad de integrar el comité que habrá de procesar las listas de candidatos de donde resultarán electos los nuevos consejeros.

Sí, es importante defender la autonomía del INE frente a este gobierno o cualquier otro. Sin embargo, la autonomía no se defiende con actos precipitados, como señaló la consejera Pamela San Martín; tampoco con movimientos éticamente dudosos y políticamente mal procesados, como lo vimos recientemente con Edmundo Jacobo.

La autonomía, dicho sea de paso, debe defenderse con autoridad moral. Resulta mezquino y poco inteligente pretender hacerlo cuando se tramita un amparo para que no te reduzcan tu propio sueldo, como en su momento lo hicieron la mayor parte de los consejeros.

Tampoco se hace con sobreactuaciones, exageraciones o creyendo que la democracia soy yo. Mucho menos concibiendo que el papel de los órganos autónomos es ser oposición, como algunos consejeros creen.

Defender la autonomía requiere consistencia argumentativa frente a los propios principios democráticos que uno dice defender. La permanencia de un funcionario por 18 años como si fuera indispensable para la supervivencia de una institución, como lo planteó Ciro Murayama, no parece estar en esa línea.

Aunque adelantar la elección no viole la ley, es políticamente cuestionable y representa una invitación al enfrentamiento. ¿Será que quienes creían ser como Norberto Bobbio pasarán a la historia por haber hecho chicanadas a lo bobo?

POR HERNÁN GÓMEZ BRUERA

HERNANFGB@GMAIL.COM

@HERNANGOMEZB

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