El huracán Charles

Con dos victorias al hilo, Charles Leclerc se ha situado como favorito para resarcir el mancillado orgullo de los ferraristas en el gran circo

Juan Antonio de Labra / Más F1 / Heraldo de México
Juan Antonio de Labra / Más F1 / Heraldo de México

Charles Leclerc le ha arrebatado el papel protagónico a Sebastian Vettel en Ferrari, pues el alemán no ha sido capaz de ser el líder que tanto necesitaba la escudería de Maranello. 

Y lo ha hecho en Monza, donde el domingo pasado ganó la segunda carrera de Fórmula 1 de su vida, y se adueñó del templo de la velocidad.

El reciente doblete del joven monegasco, que también se llevó la victoria en Spa-Francorchamps, le ha robado el corazón a los tifosi, la entusiasta marea escarlata que lo ha encumbrado y ahora cifra sus esperanzas de volver a cantar un campeonato de su mano en un futuro cercano. 

Es verdad que Leclerc había comenzado el año a la sombra de tetracampeón, como era lógico esperarse, y si por ahí de pronto se intuía que iba a ser un acicate para Sebastian, tal vez no muchos imaginaron que sería su peor pesadilla, un sueño nefasto que, inclusive, podría adelantar la retirada del alemán ahora que se encuentra desconcentrado y moralmente abatido. 

La llegada de Leclerc a Ferrari, en sustitución del veterano Kimi Räikkönen, representaba ese aire fresco para el equipo italiano, y en poco tiempo se ha convertido en un huracán de ambición bautizado con el nombre de Charles, que viene arrasando todo a su paso. Así es la ley natural de la vida: unos llegan para quedarse… y otros que deben pensar en marcharse. 

Leclerc tiene aplomo, es calculador prudente, además de poseer la inteligencia emocional para lidiar con la presión, algo que, en estos dos últimos años, le ha hecho falta a Vettel, que no aprovechó la gran máquina que los ingenieros le dieron en 2018, y que esta temporada ha seguido cometiendo errores graves que denotan la erosión de su estado anímico. 

Y desde las primeras carreras era algo que se veía venir: Charles quería marcar el ritmo y le perdió muy pronto el respeto a Vettel, a pesar de que la directiva de Ferrari buscaba, atendiendo a la razón, transmitir confianza al alemán y motivarlo a venirse arriba, pues no en vano su experiencia era el argumento más sólido para atreverse a pensar de dicha manera. 

Pero en lugar de que eso ocurriera, sucedió lo contrario: Leclerc ha sido mejor y tendrá que consolidarse como ese joven campeón del futuro del que se esperan grandes batallas contra otro virtuoso: Max Verstappen. Porque ambos conformarán, sin duda alguna, esa pareja que está llamada a evocar las apasionantes rivalidades que han hecho época en la categoría reina. 

Los dos tienen todo para hacer de este deporte lo que tanto espera el público: una guerra sin cuartel en la pista, con el respaldo de sus respectivos equipos, cada uno en la búsqueda de la excelencia, y cuya respectiva personalidad se complementa. Al tiempo.

POR JUAN ANTONIO DE LABRA

@JDELABRA68

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