El hombre del telescopio

Había allí una parte del equipo de más de 200 especialistas, del que Alfredo forma parte, tratando de obtener una imagen

Peniley Ramírez / Linotipia / Heraldo de México
Peniley Ramírez / Linotipia / Heraldo de México

Alfredo Montaña ríe cuando habla del telescopio. Su telescopio. La relación ha tenido sus momentos. Comenzó a escribir sobre él cuando estudiaba para maestro en Astronomía. Después, se alejó un tiempo. Quería mirar el mundo. Estudió creación literaria, armó una banda de rock. Más tarde, en la tesis de doctorado, estudió cómo podrían usarlo.

Luego armaron los caminos para subir las piezas y ensamblarlo allá arriba. El telescopio es enorme, el más grande en su tipo en el mundo, instalado en el país que Alfredo adoptó como propio desde 1980, cuando su padre llegó con ellos desde Bariloche a instalarse como científico y él era un pibe de dos años. México se convirtió en el hogar de su familia. En su infancia, con padre biólogo y madre geóloga, él quería ser paleontólogo.

Muchos años más tarde, cuando terminó el doctorado, finalmente lo habían armado. Una mole blanca en la cima del Volcán Sierra Negra, 4,600 metros sobre el nivel del mar, junto al Pico de Orizaba. El Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano. Se convirtió en el primer astrónomo empleado del telescopio. Le tomó cariño. No puedo decir que lo quiero como a un hijo, pero vas subiendo, tienes la mitad del oxígeno, ves el Pico, se acaban los árboles, sigues subiendo, lo ves arriba, enorme, impresionante y uno sabe la capacidad que tiene esa antenota. Los primeros días de abril de 2017, el telescopio era un caos. Científicos de varios continentes, sus huéspedes. Había allí una parte de un equipo de más de 200 especialistas, del que Alfredo forma parte, tratando de obtener una imagen de un objeto ubicado a 55 millones de años luz de la tierra, en el núcleo de la galaxia M87.

Si colapsamos la Tierra para formar un agujero negro, su horizonte de eventos tendría un diámetro de dos centímetros, dijo David Hughes, el director del telescopio, en la presentación de los resultados. Pero el telescopio para observar algo así no existe. Se necesitaría uno del tamaño del diámetro de la Tierra. Como es imposible construirlo, se usó una técnica para conectar ocho telescopios en varios puntos, interpretar y combinar los resultados, me contó Alfredo. Durante tres semanas, dos telescopios en Hawaii, uno en EU, uno en España, dos en el desierto de Atacama, uno en la Antártida y el mexicano, observaron el mismo punto. Dos años después, el resultado de esto se ha convertido en la primera imagen de la sombra de un agujero negro, del que Albert Einstein escribió un siglo antes para explicar que el espacio y el tiempo se distorsionan por la presencia de objetos masivos en el universo.

El doctor Montaña lleva días de celebración, como los otros 11 científicos mexicanos del proyecto. Estás haciendo lo que te gusta. Después te cae el 20 y dices: esto sí va a estar choncho. Sentí una emoción tremenda cuando vi la imagen. Se pregunta cómo cuando la ciencia logra descubrimientos tan importantes, haya quienes insisten en que la Tierra es plana o que el cambio climático es un invento. Pero él no. Vivo entusiasmado, preguntándome qué más alcanzaremos a ver con el telescopio.

 

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@PENILEYRAMIREZ

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