El gobierno AMLO en el exterior

La disolución de ProMéxico fue hecha con suficiente desaseo, como para llamar la atención en otros países

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador parece destinado a tener al menos unos cuantos meses de problemas y dimes y diretes en el ámbito laboral internacional por decisiones que parecen apresuradas.

Son en gran medida heridas autoinfligidas, fruto tal vez de prisas por hacer lugar para los elementos propios o por aparecer como fuertes ejecutores de las ideas del Presidente.

El hecho es que la disolución de ProMéxico, el organismo dedicado a la promoción de inversiones extranjeras en México, fue hecha con suficiente desaseo como para llamar la atención en otros países y abrir la posibilidad de juicios por falta de pagos o de aviso previo al personal local.

Con mucho menos problemas, al parecer, se disolvió también el Consejo de Promoción Turístico.

Un problema aparte está en los trabajos que dejaron interrumpidos y los compromisos que dejaron de cumplir, y que ahora deberían ser ejecutados o realizados por las embajadas.

Pero embajadas y consulados enfrentan problemas propios. Se espera que un anunciado recorte de presupuesto lleve a despidos de personal contratado como local, lo que implica también compromisos económicos. Muchos de ellos, en el caso de Estados Unidos, son mexicanos.

Ahora el problema incluye a los 21 corresponsales de la agencia Notimex en el exterior.

Hace años, los gobiernos de Francia y España decidieron establecer sus respectivas agencias de noticias como agencias de Estado, esto es financiadas por el gobierno con la obligación de tratar de reflejar todas las facetas de sus respectivas sociedades y de paso presentar un ángulo e interpretación propias a la información internacional, dominada a fines de la Segunda Guerra Mundial por las agencias anglosajonas.

La AFP conquistó una buena fama de entrada y en principio con base de su cobertura de deportes y luego, gracias a su política de presencia aunque a veces no fuera redituable, logró grandes golpes periodísticos. EFE floreció especialmente Latinoamérica a la muerte de Francisco Franco y el establecimiento de la democracia en 1976.

El gobierno mexicano creó por ahí de 1968 a la agencia Notimex, que con sus altas y sus bajas, sobre todo por limitaciones presupuestales, rindió servicio y llegó a contar con una respetable cobertura internacional propia.

Esa información tuvo impacto y se reflejó en el país, donde la pluralidad política la obligó, ciertamente con sus más y sus menos, a asumir una posición relativamente neutral.

Pero ahora el despido, ojalá temporal, de sus corresponsales en el exterior no tendrá un impacto positivo sobre la imagen del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Los despidos pueden y deben llevar compensaciones. Los corresponsales de la empresa estaban en una situación laboral de contratistas, pero algunos llevaban ya más de 20 años a su servicio.

 

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@carrenojose1

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