Es la inteligencia artificial, ¿inovación aventurada?

En México, no hemos llegado a algo tan avanzado, pero alumnos de diversas escuelas han ganado primeros lugares en robótica a nivel mundial

Marisol Rumayor
Marisol Rumayor

La Inteligencia Artificial ha llegado para quedarse y un claro ejemplo, si bien innovador pero no tan actual, es el desarrollo de los robots humanoides.

Durante años, hemos visto películas o leído libros de ciencia ficción que nos relatan historias de lo que implicaría la creación y desarrollo de robots en el planeta tierra y de su interacción con el ser humano. En casi todos, los desenlaces son fatídicos; sin embargo, puede que no lo sean en la vida real o en los tiempos que hoy vivimos.

La ciencia ficción se ha convertido en una realidad y un claro ejemplo es Sophia, el primer robot humanoide con inteligencia aritificial, y otras muchas tecnologías disruptivas, es capaz de procesar datos y tener reconocimiento facial. Creada por la compañía Hanson Robotics, fue el primer caso de éxito renombrado apenas hace unos 4 años. Ha adquirido fama a través de diversos foros y entrevistas en televisión por tener la habilidad de interactuar con un ser humano, como lo hizo en alguna ocasión con Cristiano Ronaldo.

Su relevancia radica en que es el primer humanoide reconocido como ciudadano en un país, específicamente en Arabia Saudita y con ello, marcar la pauta a una nueva era en temas de Inteligencia Artificial considerada como un factor social.

Estos avances nos hacen preguntarnos, ¿será que puedan llegar a dominarnos y ser capaces de desarrollar una inteligencia superior a la del ser humano? ¿podrían acabar con la existencia de sus creadores? Tal vez es exagerado pensar en ello y si llegara a suceder, no lo podríamos saber, porque se estima que por lo menos en los próximos 50 años los robots humanoides y la Inteligencia Artificial no serán radicalmente exponenciales.

Hasta el día de hoy, los expertos aún controlan a los robots, y aunque sabemos que se ha avanzado drásticamente en los últimos 20 años, aún estamos en una etapa primaria o más bien, enfocada en las máquinas industriales y computadoras. La creación de estos humanoides han sido desarrollados con el propósito de apoyar en las actividades del hombre, como Sophia, cuyo principal objetivo es que funja como servidor social, pero también es cierto que pueden sustituir el trabajo de un ser humano.

Cuando se habla de humanoides es difícil no pensar en un lado negativo. Con la llegada de las máquinas, descartando la exagerada postura sobre el que los robots nos van a extinguir, el lado negativo por ejemplo, sería el uso de de ellas como un sustituto en actividades laborales, ya que el costo es mucho menor en horas trabajo comparada con las del hombre y el rendimiento de ellas es mucho más considerando que tengan el mantenimiento adecuado.

En Japón, por ejemplo, los humanoides son asistentes del ser humano, capaces de interactuar y reconocer su entorno, además de facilitar tareas como el Robot Nao que puede tomar el rol de asistente de un profesor en una clase generando una sesión más dinámica entre los alumnos. La Nasa, por otra parte, ha realizado prototipos de robots para futuras misiones espaciales, lo que facilitaría los viajes interestelares y hacer crecer el conocimiento que tenemos de nuestro Universo.

Pero por otra parte, países como China o India, han logrado que este tipo de tecnología avanzada sea prioritaria en sectores como agricultura y medicina y con ello mejorar las condiciones de trabajo, productividad y desarrollo en investigaciones científicas.

En México, no hemos llegado a algo tan avanzado, pero alumnos de diversas escuelas han ganado primeros lugares en robótica a nivel mundial lo que inspira y motiva a continuar en este terreno. Los jóvenes de ahora están más inmersos en este tipo de asignaturas porque les permite ser creativos y buscar soluciones a problemas cotidianos de nuestro entorno. Las nuevas generaciones visionan un futuro diferente y no descartemos que esa visión es el convivir con inteligencias más avanzadas para lograr un solo objetivo: tener una mejor calidad de vida.

No dejemos que el miedo nos consuma y busquemos siempre el lado positivo de las creaciones del ser humano. Sigamos el camino de los jóvenes emprendedores y apoyemos el talento para hacer de este mundo, un lugar mejor.
Los leo y escucho como siempre en mis redes sociales: @marisolrumayor

 

Marisol Rumayor

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