El futuro de la policÍa en México

La ausencia de policías confiables, suficientes y eficaces continúa siendo el talón de Aquiles de la seguridad en México


El contar con una policía  civil eficaz y confiable es un anhelo para muchos de nosotros, los mexicanos, pero la ruta para alcanzarla no es clara.  Demandará invertir mucho más por mucho tiempo y, aunque parezca contradictorio, requerirá invertir tanto en policías de los tres niveles de gobierno como en el aparato militar.

El escenario actual de la seguridad en México es desalentador.  Aunque se ha descabezado a la mayoría de los grandes cárteles, las organizaciones criminales continúan operando a lo largo y ancho del territorio nacional.  El nivel de violencia en México alcanza máximos históricos de la última década, mientras la crisis por el consumo de los opioides en  Estados Unidos está  en pleno apogeo.

El tráfico ilegal de armas y municiones –la mayoría proveniente de Estados Unidos- parece también imparable; ni crímenes masivos, como el tiroteo de Las Vegas en que un demente estadounidense acribilló a 59 personas e hirió a otras 527, han logrado inclinar la balanza política hacia una posición racional de reglamentar (ni siquiera inhibir) la venta de armas de fuego. Si tan sólo el famoso Muro pudiera servir de algo, pero las fortificaciones medievales dejaron de ser efectivas hace más de 500 años.

¿Cuántas armas ilegales habrá aproximadamente en México? Es una gran incógnita…  En un estudio realizado en 2015 por el regiomontano Eugenio Weigend y quien escribe, The Stock of Illegal firearms in Mexico: An Informed Estimate (El Inventario de armas de fuego en México: Un Estimado Informado)  consideramos posible que hubiera entonces hasta  25 millones de armas de fuego en México.  El modelo desde luego es imperfecto y recurre a múltiples supuestos.  Ahora bien, ¿cuántas armas hay en Estados Unidos?  Tampoco se sabe a ciencia cierta, pero según  estudios tanto del Servicio de Investigaciones del Congreso como de la Agencia de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego –también basados en múltiples supuestos- en 2009, el inventario de armas en EU superaba los 310 millones.  De lo que sí podemos estar seguros es que en el mediano plazo no habrá déficit ni de opioides, ni de organizaciones criminales, ni de armas de fuego en América del Norte.   Y seguirá a largo plazo, a menos que hagamos algo al respecto relativamente pronto.  Hay otra variante aqui, tenemos que comenzar  a  identificar que lo que sucede en el mundo tiene repercusiones en México.

La ausencia de policías confiables, suficientes y eficaces continúa siendo el talón de Aquiles de la seguridad en México y motivo por el cual las Fuerzas Armadas continuarán en las calles, carreteras, sierras, puertos y costas en el mediano y largo plazo.   La dependencia y sobrecarga de la seguridad en las Fuerzas Armadas les ha llevado a reorganizar los cuerpos militares para crear una Policía Militar que hará las funciones de una Policía Nacional, Gendarmería o Carabineros y una Policía Naval que hará las funciones de un servicio de  Guardacostas.   Las policías militares llevarán a cabo operaciones de alto impacto y disuasión en contra del crimen organizado en el interior del país, mientras que la policía naval lo hará en los puertos y costas.

Pero estas fuerzas no son ni deben de ser percibidas como  la solución o como reemplazo de las policías municipales estatales o federales, estas fuerzas de corte intermedio, es decir, de reacción,  deben de ser suplementarias.   Deben de ser empleadas mientras el escenario lo requiere para reforzar -y en el caso de la policía naval, operar en un espacio antes vacío- en donde la ausencia del Estado es clara.  Crecerlas en número y fortalecerlas con equipo, tecnología, doctrina y marco jurídico es por lo tanto necesario en el corto y mediano plazo.  Su éxito permitirá dar un respiro para que se desarrollen y profesionalicen policías de corte civil en los tres niveles de gobierno.

Pero si esta oportunidad no es digerida,  absorbida y racionada por las fuerzas políticas – incluyendo la sociedad civil organizada- se perderá y el futuro tendrá que ser – a falta de fuerzas civiles- militar.  Las policías civiles en los tres niveles de gobierno deben de buscar tener una visión muy clara de las capacidades que deben desarrollar.  Lo que es claro es que NO deben de ser réplicas de un batallón de infantería de marina o de policía militar, al contrario, deben de ser organizaciones sociales flexibles y dinámicas –en sí muy diferentes unas de otras-.  Desde luego que deben de contar con un cuerpo de servidores públicos armados, pero dirigidos por centros de pensamiento formados por analistas y especialistas en una gran variedad de disciplinas humanas: sociólogos, antropólogos, psicólogos, contadores, administradores, ingenieros, arquitectos, historiadores, incluso artistas, entre otras múltiples profesiones, todos ellos analistas que estudien y entiendan las necesidades de seguridad locales y las amenazas a éstas desde su raíz.

Formar organizaciones de esta profundidad obviamente no es posible en el corto plazo, se requiere de mucho, mucho tiempo, paciencia y trabajo, pero son las corporaciones policiales del futuro y hay que comenzar a formarlas hoy.

 

Columna anterior: Soft Power del Hard Power y el Sistema Internacional

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