¿El fin de la guerra?

Hay absurdas, como la que los gobiernos emprenden en contra de los viciosos prohibiendo la producción y el consumo

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Declaración polémica de Andrés Manuel López Obrador fue la relacionada con el fin oficial de la guerra del gobierno contra los narcotraficantes, que ojalá y fuera cierta.

Si hay guerras absurdas esas son las que los gobiernos emprenden contra los viciosos, prohibiendo desde la producción hasta el consumo de las sustancias adictivas.

Se trata de los gobiernos ángeles de la guarda que pretenden preservarnos de todos los males, inclusive de los que podemos hacernos a nosotros mismos, entre los cuales se encuentra el consumo de drogas.

Así lo dijo AMLO: No hay guerra. Oficialmente ya no hay guerra. Nosotros queremos la paz. Vamos a conseguir la paz.

¿A qué guerra se refirió AMLO? A la guerra del gobierno contra los narcotraficantes, misma que tiene su origen en la prohibición, impuesta por el gobierno, a la producción, oferta y venta; demanda, compra y consumo de drogas, todo lo cual data de 1973, año en el cual Nixon declaró oficialmente la guerra contra las drogas, a la cual se sumaron muchos gobiernos, el mexicano incluido, todo ello hasta el pasado miércoles 30 de enero, día en el cual Andrés Manuel López Obrador la declaró oficialmente terminada (¿?).

Hay tres maneras de terminar la guerra del gobierno contra los narcotraficantes: 1) que el gobierno los elimine total y definitivamente, lo cual nunca va a pasar; 2) que el gobierno legalice desde la producción hasta el consumo de drogas, lo cual puede suceder, pero hasta el momento no ha sucedido; 3) que el gobierno, manteniendo la prohibición para la producción y consumo de drogas, decida no hacerla valer, permitiendo que los narcotraficantes violen la ley, lo cual le pone fin a la guerra del gobierno contra los narcotraficantes, pero no a la guerra de los narcotraficantes entre sí.

De las tres maneras de terminar la mentada guerra, ¿cuál es la correcta?

La segunda, la legalización, el reconocer el derecho a la libertad para, por un lado, producir, ofrecer y vender drogas y, por el otro, para demandarlas, comprarlas y consumirlas, partiendo del hecho de que esas actividades, dado los daños que le causan a quienes las consumen, son éticamente cuestionables, pero, ya que ninguna supone violación de derechos (como decía Lysander Spooner: los vicios no son crímenes), no son delictivas por su propia naturaleza, razón por la cual no deben prohibirse, y mucho menos castigarse.

De las tres maneras de terminar la guerra del gobierno contra los narcotraficantes, ¿cuál es la elegida por Andrés Manuel López Obrador?

Dado que el gobierno no ha eliminado total y definitivamente a los narcotraficantes, y dado que no ha legalizado desde la producción hasta el consumo de drogas, solamente queda la tercera: mantener la prohibición, pero no hacerla valer, lo cual es un error grave por el precedente que sienta: hay leyes que debo hacer valer pero que no quiero hacer valer, posición propia, no del Estado de Derecho, sino del Estado de chueco.

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