El federalismo en la 4T se desdibuja

En su relación con la ciudadanía esta administración es patrimonialista

Gustavo Madero / Senador del PAN / El Heraldo de México

La revisión de convenios de colaboración fiscal ha sido permanentemente postergada por el temor de abrir la caja de Pandora y que salgan demonios incontrolables. La SHCP ha logrado administrar la relación de las entidades siempre de manera bilateral, opaca y discrecional evitando cualquier negociación sindicada. Hacienda gana siempre esta batalla.

Pero hemos llegado a un punto donde es necesaria una declaratoria conjunta de la insostenibilidad de nuestro federalismo fiscal y de su profunda revisión.

México ha experimentado tantos cambios políticos, económicos y sociales que demandan una revisión del modelo de desarrollo e inscribir los términos de la relación del Estado con la sociedad y de los tres órdenes de gobierno.

Repensar el federalismo debe partir de una reflexión más amplia a partir de reconocer la gran carencia de consensos básicos sobre el modelo de país al que aspiramos. ¿Con qué modelo de país nos identificamos?

Con cuál de los 193 países en el mundo nos identificamos o vemos como modelo para resolver las necesidades de desarrollo y bienestar de la población. Y a partir de ahí, respondernos qué tanto Estado, qué tanto mercado y qué tanta sociedad, para definir nuestro modelo.

Para muchos, los países nórdicos —Dinamarca, Noruega y Suecia— basados en el modelo socialdemócrata, presentan los mejores indicadores en educación, seguridad, y desarrollo humano integral.

Una elevada posibilidad es que coincidamos en que llegar a Dinamarca, sea el modelo que identifiquemos para transformar México en una sociedad próspera, estable, bien gobernada, respetuosa de la ley, democrática, libre y segura. Entonces, la pregunta sería si el camino que llevamos nos lleva a ese destino.

El gobierno de López Obrador parece aspirar a construir un modelo de Estado de bienestar en la parte de servicios de salud y educación, pero con un centralismo que merma otros poderes.

En su relación con la ciudadanía, en su conducción de los asuntos, esta administración es patrimonialista. Dispone de su poder plenipotenciario en ausencia de la sociedad, esgrimiendo el argumento del resultado electoral. Sorpresivamente, en su propaganda dejó de ser gobierno gederal o gobierno de la República y se ostenta como el Gobierno de México, lo que desdibuja la esencia federalista.

El desmantelamiento institucional de programas sociales, con el argumento de austeridad y combate a la corrupción, elimina otro actor en la relación con la población: la pertinencia misma de las entidades en materia de salud, educación, seguridad e, incluso, de inversión productiva e infraestructura. Se está reconfigurando su participación en detrimento de facultades y provocando una perniciosa encefalitis centralista del gobierno del Presidente. En este esquema el sujeto principal no es el ciudadano, sino SU gobierno, su padre tutelar y castrante.

POR GUSTAVO MADERO
SENADOR DEL PAN
@gustavomadero



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