El fantasma de Estados Unidos

Con Salinas, agentes estadounidenses intervinieron armados en el país para detener al doctor Álvarez Macháin

Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México
Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México

¿Es posible una intervención militar de Estados Unidos en México? La pregunta está rodeada de un aura de alarmismo que hace que el tema parezca irreal. No lo es y menos en tiempos de Donald Trump y a partir de los antecedentes en los gobiernos de Felipe Calderón y Carlos Salinas.

En el reino de las incursiones por parte del vecino del norte figuran dos tipos. Las primeras han sido llamadas kosher en la jerga de la diplomacia y se refieren a las doctrinas y políticas que Estados Unidos ha sido capaz de transferir a México a través de medios institucionales.

Un ejemplo es el armamento, el equipo y las doctrinas militares a partir de las cuales el país gobernado por Trump entrenó a miles de agentes y soldados mexicanos en el marco de la Iniciativa Mérida suscrita por los presidentes George W. Bush y Felipe Calderón.

Las segundas son intervenciones directas de soldados y agentes norteamericanos en México. En Twitter, Trump ofreció toda la ayuda necesaria a México para borrar de la faz de la tierra a los cárteles del narcotráfico.

Se le unieron congresistas y medios norteamericanos –The Wall Street Journal– que justificaron una intervención para contener la violencia de los grupos criminales.

De la guerra desatada de manera irresponsable por Felipe Calderón se ha escrito mucho, pero poco se conoce la ruta. No empezó con las citas a Churchill –será necesario sacrificar sangre, sudor y lágrimas, dijo como presidente electo– sino antes, en vísperas de la elección de 2006. Quince días antes de las elecciones, el embajador Tony Garza envió un memorándum a la Casa Blanca:

México debe aceptar que enfrenta una crisis de narcotráfico y violencia y debe reaccionar en consecuencia. Es preciso un compromiso de la nueva administración para sentarse con nosotros a encontrar formas de superar nociones rebasadas de soberanía. Nuestra meta compartida debería ser una sociedad para la aplicación de la ley. Estados Unidos y Canadá tienen equipos conjuntos. ¿Por qué con México no?.

We want Mexico to take the gloves off in battling the cartels, escribió Garza. Estados Unidos quería que México peleara a puño desnudo con los cárteles.

Vaya que lo logró. Después vinieron las frases melodramáticas de Calderón y la guerra de 250 mil muertos que no se detuvo pese a las señales de naufragio. En 2009, Denisse Blair, director de Inteligencia, le dijo al presidente mexicano: Esto es como una serpiente de mil cabezas: cortamos una y muchas cabezas nuevas crecen.

En la era Salinas, agentes federales estadounidenses intervinieron armados en el país para detener al doctor Álvarez Macháin, involucrado en el asesinato del agente de la DEA Kiki Camarena.

Documentos desclasificados de la Casa Blanca revelan que en octubre del 92 Salinas le dijo a Bush que el secuestro del médico tenía efectos en la opinión pública. Sus fiscales federales –le dijo– están preparando listas de testigos mexicanos, gente del gobierno, incluyendo candidatos. Eso puede dañar nuestras relaciones.

POR WILBERT TORRE

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@WILBERTTORRE

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