El factor Sheinbaum

Por primera vez desde 1997, el GCDMX pertenece al mismo partido del Presidente

Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México
Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México

Desde un punto de vista histórico, la Ciudad de México ha sido catapulta o acicate de los afanes democráticos del país, al mismo tiempo que ha servido como una suerte de balanza para equilibrar la concentración absolutista de poder en el gobierno federal.

En las últimas dos décadas, por cada Presidente electo del PRI o del PAN (Zedillo, Fox, Calderón y Peña) siempre se alzó la figura del gobierno de la ciudad, opositor y de izquierda, con un jefe de gobierno (Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard), cuya presencia servía al indispensable equilibrio del poder en el país.

A Mancera lo excluyo porque me parece que hizo justo lo contrario. En muy poco sirvió al equilibrio del poder central y en sentido opuesto pudo contribuir a acrecentar y ampliar el poder del gobierno de Peña.

Pero por primera vez desde 1997, el Gobierno de la Ciudad de México no es opositor sino pertenece al mismo partido del Presidente de la República.

¿En qué ha alterado esta nueva ecuación los equilibrios democráticos en la capital del país?

El efecto político más importante es que si antes al Presidente, surgido del PRI o del PAN, le iba mal o enfrentaba una crisis política, uno de los principales beneficiarios era el jefe de gobierno, de oposición y de izquierda.

Los gobiernos de López Obrador y de Marcelo Ebrard son un ejemplo de cómo una gestión de oposición puede servir como un factor de equilibrio ante el poder central. Ahora que por primera vez en 22 años la Jefatura de Gobierno de la ciudad es del mismo partido del Presidente, las cosas suceden en sentido opuesto.

Hoy el gobierno de Claudia Sheinbaum arrastra al gobierno de AMLO. Al menos eso se traduce de las últimas encuestas que muestran que en todos los estados, excepto Guanajuato y la Ciudad de México, el Presidente tiene una amplia aprobación ciudadana.

En la capital del país la opinión está dividida: 50 por ciento lo aprueba y 49 por ciento no está de acuerdo con el gobierno de AMLO. Parece que la capital del país y su espíritu liberal, de izquierda y crítico, se ha traducido en un castigo hasta ahora inédito para el Presidente y además notoriamente significativo en vista de que gobernó la Ciudad de México.

En las últimas semanas la jefa de Gobierno logró recuperar algunos de los puntos que la habían llevado a ser aprobada sólo por 35 por ciento de los chilangos. Hacia adelante vale la pena preguntarse si Sheinbaum logrará remontar la caída de inicio y mantener una recuperación consistente a partir de acciones de gobierno que convenzan a la ciudadanía, o su administración se convertirá en una bola de nieve –alimentada por la violencia y la percepción de inseguridad– que podría terminar arrastrando al gobierno del presidente, que con excepción de Guanajuato, es ampliamente respaldado en el resto de los estados del país.

POR WILBERT TORRE

[email protected] 

@WILBERTTORRE

edp

¿Te gustó este contenido?