El factor EEUU 

El hecho refleja la virtud. La decisión de no entrar en una contienda pública con Trump fue sabia

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

El problema de la política exterior mexicana es simple: la siempre contradictoria, pero extraordinariamente importante relación integral con Estados Unidos y cómo equilibrarla con las propuestas de un gobierno con tendencias autárquicas.

Y si a eso se agrega que el gobierno mismo, pese a su inmensa popularidad, todavía no parece terminar de consolidarse y Andrés Manuel López Obrador, consciente de la importancia de temas internacionales, pero incómodo con ella, el resultado puede confundir.

La relación con Estados Unidos literalmente ha calificado o condicionado la visión mexicana del mundo. Pero no solo por el peso de la vecindad, el comercio o la geopolítica.

El actual debate en EU, la postura antimexicana adoptada por el presidente Trump, ha tropezado consistentemente con una realidad económica y social que lo ha llevado a una retórica de campaña política sobre problemas de seguridad que atribuye a migración incontrolada y narcotráfico para justificar la construcción de un muro en la frontera común.

Pero el hecho es que un intento de cerrar la frontera para presionar por fondos para la muralla enfrentó la resistencia de grupos cívicos, económicos, gobiernos locales y legisladores de estados que serían afectados.

La integración industrial es tan profunda que un cierre de fronteras dañaría a ambos países, también en alimentación y energía sólo por mencionar dos áreas de la economía.

Socialmente la historia es aún más complicada. El impacto de mexicanos y méxico-estadounidenses en EU es cada vez más visible.

Menos conocido, pero formidable también, es el de poco menos de un millón de estadounidense radicados en México. Extraoficialmente pueden ser el triple o más, incluso unos 600 mil niños y jóvenes estadounidenses, hijos de padres indocumentados mexicanos deportados, que se encuentran en México. Es de lejos la mayor colonia de expatriados estadounidenses en el mundo.

Y de la misma forma, es parte de la realidad que llevó al gobierno López Obrador a asumir cautela frente a una relación que ambos gobiernos destacan constantemente, quizá para recordarse los costos de un choque entre ellos.

El hecho es que las dos economías están integradas y los vínculos sociales son mucho mayores que lo estimado por ambos gobiernos.

La realidad es que la relación bilateral trasciende en el marco de la política internacional y se integra en cuestiones de seguridad, economía, sociedad, alimentación, cultura, salud, medio ambiente y virtualmente todos los aspectos de la vida diaria en ambas naciones.

Es una realidad visible en la cuidadosa evasividad de López Obrador, frente a los ataques retóricos del Donald Trump, que de manera perversa confirman esa importancia.

El hecho refleja la virtud y el defecto de la política exterior mexicana. La decisión de no entrar en una contienda pública con Trump fue hasta sabia.

Pero pareció personal, como otras decisiones presidenciales que han tenido un impacto de política exterior, y creado polémicas y desconfianza.

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@CARRENOJOSE1

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