El estoicismo de Octavio

En el gobierno se sabe que el único que puede destrabar la iteración enfermiza es el Presidente

Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México
Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México

Prácticamente todo mundo en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador reconoce que hay una pugna constante entre la secretaria de Energía, Rocío Nahle, y el director general de Petróleos Mexicanos, Octavio Romero.

Rocío es descrita como alguien que escucha poco y, lo poco que escucha, suele no gustarle porque casi siempre choca con las ideas que tiene. Pero comunica de forma más directa a AMLO los retos que se están enfrentando.

Octavio, a su vez, escucha más, a financieros, a técnicos, a responsables internos en Pemex. Pero la etapa por la que atraviesa podría ser descrita como de un estoicismo solemne frente a las decisiones del Presidente.

Es un soldado, pero cada minuto que transcurre sabe que todo se dirige hacia un colapso. La producción no levanta.

Ante la agria relación, el Presidente tuvo que comprometerles públicamente el jueves: Tenemos una muy buena relación de apoyo mutuo, de ayuda mutua, entre la Secretaría de Energía y Pemex; se va a trabajar de manera conjunta; por eso, aunque es Pemex la empresa encargada de la construcción, Rocío participa…; somos un equipo; no hay parcelas; no hay sectarismos; aquí lo importante es rescatar a Pemex.

El nuevo reto lo tiene Octavio. En Pemex la producción no levanta.

El jueves aseguró que la producción ya se había estabilizado en alrededor de un millón 700 mil barriles; pero las cifras que el gobierno conoce es que difícilmente el promedio diario en 2019 rebasará un millón 680 mil barriles.

El problema, empero, no son los 20 mil barriles de diferencia, sino que Hacienda ya había ajustado a la baja el 1 de abril la cifra de producción diaria, dejándola en un millón 783 mil barriles; es decir, 100 mil barriles más al día de lo que muy probablemente será el tope real.

El secretario de Hacienda Carlos Urzúa está a la espera de dos cosas: el plan de negocios de Pemex, y las cifras que reflejen una recuperación real.

Ninguna de las dos está ocurriendo, y hay una trampa circular: mientras el gobierno no invierta la producción seguirá estancada y decreciente.

Pero el gobierno no invierte porque no ve claridad en los planes de extracción y producción. En el gobierno se sabe que el único que puede destrabar la iteración enfermiza es el presidente. Mientras tanto, hay parálisis en la empresa.

Esta problemática se estrellará con la realidad en poco tiempo.

Además, las empresas privadas que participaron en las rondas de la reforma energética no quieren mover un dedo. Desconfían mucho del gobierno, y nadie las acompaña.

MARIATE, GOOGLE

La directora general de Google México, Mariate Arnal, le dijo a AMLO en Palacio Nacional el 10 de mayo: Recalco el rol de la tecnología… México tiene una oportunidad muy importante y usted proyectos muy interesantes para que podamos darle acceso a la tecnología a todos los mexicanos.

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