El estado de ánimo del presidente

Enrique Peña Nieto ya hizo maletas y dedica más tiempo al ejercicio, a estar tranquilo y con ánimo de que ya terminó

Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México

Estamos a una semana de que el presidente Peña Nieto deje la Presidencia de la República.

Hace varios días hizo maletas y gran parte de la mudanza de la residencia oficial de Los Pinos a su nueva morada que, según ha dicho, estará en el Estado de México. Luce tranquilo y hasta contento. Eso sí, se ve mucho más delgado que cuando llegó a Los Pinos en 2012.

Hay quienes lo ven demacrado y cansando, pero no es así. Su delgadez obedece a que en los últimos meses se ha obsesionado por el ejercicio. Siempre ha sido deportista y preocupado por su condición física y su estado de salud.

Sin embargo, quienes han convivido con él últimamente notan que dedica más horas al ejercicio.

El Presidente hizo de todo para bajar de peso. No luce ni triste ni melancólico, está muy tranquilo y con el ánimo de que ya terminó. Ya hizo todo lo que estuvo a su alcance.

Eso comentó un personaje que recientemente visitó al jefe del Ejecutivo en la casa presidencial. En las partes física y emocional, sus más cercanos colaboradores también coinciden, lo ven pleno. Pero cuando de balances se trata hay políticos del PRI en activo que son autocríticos con lo que hizo su partido y el primer mandatario.

Por ejemplo, critican el silencio en torno al nuevo aeropuerto. Salvo el titular de Turismo, Enrique de la Madrid, ningún funcionario federal salió a defender el proyecto. Nadie dijo ni pío. Lo que algunos priistas perciben desde el Congreso de la Unión es que el primer mandatario ya dejó de tomar decisiones de trascendencia. Con todo y todo, creen que el tiempo le dará la razón, sobre todo en el caso del Nuevo Aeropuerto, pero lo que no podrá borrar nadie, dicen, es la mala imagen de la actual administración por todos los priistas corruptos que se conocieron en este sexenio.

 

Paradojas de la vida: hace unos años, el líder de la CTM, Carlos Aceves del Olmo, desplazó de la máxima central obrera a su sobrino José Ignacio del Olmo, dirigente de trabajadores de hidrocarburos.

Pues resulta que este sábado, José Ignacio asumirá la dirigencia de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM) en la CDMX.

Se trata de una de las organizaciones rivales de la CTM, cuyo líder nacional es Pedro Haces, quien a su vez rendirá protesta como senador de Morena el 29 de noviembre, cuando Germán Martínez deje su escaño para ir a la dirección del IMSS. Haces Barba ha dicho en público y en privado que una de sus misiones es acabar con los líderes charros y uno de los que está en los primeros lugares de su lista es, nada más y nada menos, que el también senador Carlos Aceves. Por ese motivo podemos anticipar que el tema de los sindicatos y sus líderes dará mucho de qué hablar en esta legislatura.

 

Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: Las despedidas siempre duelen, aun cuando haga tiempo que se ansíen.

 

 

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