El enigma de Mikel

Quienes conocen a Mikel Arriola dicen que no se sacó la rifa del tigre y que en campaña, Arriola, quien nunca ha sido candidato, será un tigre

El enigma de Mikel

En la Ciudad de México, el territorio más antipriista del país, donde el partido de Carmen Salinas y Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre es cuarta fuerza electoral, el PRI que lo ha intentado todo para salir de los sótanos apuesta a Mikel Arriola, una fórmula rara, arriesgada y enigmática, absolutamente diferente a cualquier experimento que el priismo haya intentado para emerger en ciudad chilango.

Arriola, de 42 años, nacido en la colonia Cuauhtémoc, es un funcionario técnico al que algunos panistas como Ernesto Cordero han nombrado entre los mejores servidores públicos del gobierno calderonista, en donde empezó su carrera en la administración pública, un hombre con dos maestrías, con fama de honesto, apartidista y miembro de la barra de abogados de Nueva York, a donde solo han logrado ser aceptados unos cuantos mexicanos.

Mikel Arriola llegará a la contienda por la jefatura de gobierno de la Ciudad de México rodeado de grandes credenciales (se le suele citar como el funcionario que recibió la estafeta de su amigo José Antonio González Anaya y en menos de dos años transformó al IMSS y lo volvió rentable y con números negros), y también por una interrogante capital:

Si el PRI no tiene una estructura relevante y lo que ha ganado el partido tricolor en la CDMX ha sido con el respaldo de las bases de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre y un grupo de ex perredistas, ¿cómo hará Mikel Arriola para mantener las posiciones políticas que el priismo atesora como si se tratara de las últimas que fuera a poseer en la ciudad?

En Morena y el PRD lo ven como una opción muy arriesgada para el PRI y se preguntan si más allá de proponer la candidatura a los tres aspirantes derrotados a la candidatura presidencial (Aurelio Nuño, José Narro y Enrique de la Madrid), el partido tricolor en verdad abrió el juego para que participaran los grupos priistas que mantienen cierto poder en la capital.

El PRI hoy gobierna en dos delegaciones y tiene tres diputados de mayoría. La única opción de crecimiento del PRI, coinciden, era que los priista locales decidieran sobre su candidato.

Quienes conocen a Mikel Arriola miran una película diferente. Dicen que no se sacó la rifa del tigre y que en campaña, Arriola, quien nunca ha sido candidato, será un tigre.

Un político que ha seguido su trayectoria en el gobierno sintetiza lo que se puede esperar de Arriola en campaña:

Meade es duro, pero es de buenas maneras, más permisivo y flexible. Arriola es de buen trato, pero duro y rígido. Es insobornable y ve políticos corruptos hasta en el café. No se considera un nacido para perder, ni acepta que le digan que va a perder. Va por el triunfo y luchará a muerte por él. Sus adversarios se darán cuenta de su potencial. Que se cuiden. Puede dar la sorpresa que nadie espera.

 

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