El embajador Landau

Es un jurista de singular verticalidad moral y ética, y de amplio reconocimiento del Derecho de Estados Unidos

Ramón Ojeda Mestre / Opinión Editorial / Columnistas El Heraldo
Ramón Ojeda Mestre / Opinión Editorial / Columnistas El Heraldo

En términos generales, nuestro país ha tenido buenos embajadores de EU. No quiere decir esto, de manera alguna, que nos haya ido bien con todos, pero han sido personas preparadas o con alguna significación o perfil especial. Dwight Morrow, un gran abogado, por ejemplo, fue nombrado embajador por el presidente Coolidge.

Hace muchos años nos fue de la patada con el embajador Henry Lane Wilson, quien apoyó al chacal jalisciense Victoriano Huerta, autor del asesinato de Francisco I. Madero y Pino Suárez. Más recientes, de los que recuerdo de momento, por ejemplo, a Julián Nava el primer mexicanoes- tadounidense, quien fue nombrado por el presidente James Carter; a Tony Garza, un texano con doctorado en Derecho.

Recordamos también al famoso actor John Gavin, cuyo nombre real era Juan Vicente Apablaza Jr., y que falleció en 2018.

Invoco también a Charles Pilliod, quien venía de ser presidente de la gran empresa llantera Goodyear, o el caso de Carlos Pascual, nacido en la Habana, Cuba, y quien tuvo que lidiar con Felipe Calderón, con quien tuvo problemas a raíz de los cables que se filtraron en Wikileaks y en los que Pascual criticaba el desempeño gubernamental mexicano, y desde luego, cómo no recordar a la única mujer que ha sido embajadora de EU en este sufrido país nuestro, Roberta Jacobson.

Ahora, tendremos la suerte de recibir a un profesional del Derecho de altísimos vuelos. Quizá el embajador estadounidense más preparado que hayamos tenido. A un jurista de singular verticalidad moral y ética, y de amplio reconocimiento en el tenso e intenso mundo del Derecho de EU. Cosa curiosa, Christopher Landau habla perfectamente el español.

En marzo de 2018, Christopher Landau se había integrado a la firma Quinn Emmanuel como socio. Este despacho, con 800 abogados, tiene 23 oficinas en 10 países. Landau fue anteriormente socio en Kirkland & Ellis durante 25 años, un despacho de tamaño similar al ya mencionado. Landau tiene una vasta experiencia en tribunales de su país, información y argumentación de las apelaciones sobre una amplia variedad de asuntos en la Corte Suprema de EU, todos los tribunales federales de apelaciones, y múltiples tribunales de apelación estatales.

En 2015 y 2016, la Corte Suprema concedió cinco peticiones consecutivas en las cuales Landau fue el abogado. Cumplía hasta hace días un mandato de tres años como miembro del Comité Asesor de la Conferencia Judicial sobre reglas de apelación, que trata los cambios en el Reglamento Federal de Procedimiento de Apelación. Recibió su J.D., Magna cum laude, de la Facultad de Derecho de Harvard, donde fue el editor de artículos para la Harvard Law Review y fue galardonado con el premio Sears. Recibió su B.A., Magna cum laude, de la Universidad de Harvard, donde fue el primero en su clase.

Landau sirvió dos veces en la Corte Suprema de Estados Unidos, primero con el ministro Scalia y luego por el ministro Clarence Thomas, antes de entrar en la práctica privada. Algo me dice que nos irá bien con él. Ojalá.

POR RAMÓN OJEDA MESTRE

COLABORADOR

@ROJEDAMESTRE1

edp

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