El ejército del señor Presidente

Nuestro Presidente está misteriosamente volcado hacia las Fuerzas Armadas, escenario distinto al que tenía de candidato

Georgina Trujillo / Heraldo de México
Georgina Trujillo / Heraldo de México

No hace falta mucho análisis para darnos cuenta de la diferencia radical que hay entre las acciones del Presidente de México para con las Fuerzas Armadas, y lo que por más de 12 años promovió durante sus días como opositor al sistema. Pasó, de recriminar al gobierno el uso del ejército en labores de seguridad a utilizarlo, ya como presidente, en una variedad de actividades inaudita y en algunos casos hasta inconstitucional.

Hace unos días, Andrés Manuel López Obrador anunció que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) se encargaría no sólo de la construcción del nuevo aeropuerto de Santa Lucía, sino también de su administración, operación y comercialización; también dijo que las ganancias que de esto se generen, serán utilizadas para fortalecer a esta Secretaría.

Sus declaraciones levantan más dudas que respuestas.

Primero que nada, las Fuerzas Armadas no tienen atribuciones constitucionales para hacer negocios bajo ningún concepto y en ninguna forma jurídica.

Segundo, en un país que se dice no intervencionista (cuando es conveniente), ¿por qué sería prioritario robustecer a los militares?; hay otros temas que resultan urgentes como disminuir la brecha de desigualdad económica y pobreza alimentaria, de manera fiscalmente sustentable.

¿Fomento a la economía? No está dentro del programa prioritario. ¿Apoyo a Pymes? tampoco dentro de la agenda.

Importan los programas asistenciales, el paternalismo: atender al mexicano o mexicana pobre por el simple hecho de ser pobre, no con la intención de impulsarlo en su desarrollo económico, cívico y cultural.

Los empresarios, o al menos los que no son amigos cercanos, se consideran un sacrilegio contra el sistema, un sector social fifí que tiene más de lo que debería, aunque lo trabaje.

Lo que importa hoy es fortalecer al ejército, darle más atribuciones y si es necesario, cambiar la Constitución para que eso suceda.

Total, hay mayoría en las cámaras, 30 millones de votos y miles de robots en redes sociales que respaldan estas ocurrencias.

Es la Sedena quien se encarga de la seguridad interior del país y no hay un plazo para que regrese a los cuarteles.

También se encarga de la estrategia en el combate al huachicol, esa misma que dejó pérdidas económicas millonarias en distintos sectores; tanta, que la perspectiva de crecimiento para México durante 2019 es casi nula.

Ahora le entrarán con todo al tema de bienes raíces y a la operación de aeropuertos civiles, sin que haya un procedimiento de rendición de cuentas al respecto, mucho menos ganancias que se traduzcan en beneficios al sector civil, precisamente.

Nuestro Presidente está misteriosamente volcado hacia las Fuerzas Armadas, un panorama muy distinto al que planteó como candidato.

Un copy-paste de la Guardia Bolivariana de Maduro, a quien, por cierto, respalda el gobierno federal.

Preocupante, en efecto.

 

georgina trujillo colaboradora

@GINATRUJILLOZR

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