El efecto Borolas 4T impactará en Washington

Las intromisiones de la Segob en ámbitos de otras dependencias exponen a México de cara a Estados Unidos

Verónica Malo Guzmán
Verónica Malo / El Heraldo de México /

Si para el presidente López Obrador la mejor política exterior es la interior, pareciera que en la Secretaría de Gobernación quieren que esa política interior se dicte desde EU. Las pifias y ¿errores? de la semana desde esa dependencia nos llevan a pensarlo. No son los primeros, y socavan la labor que realizan la SRE y la de SSPC.

El primer capítulo se escribió cuando doña Olga dispuso que México aceptaría a todos los migrantes centroamericanos, contraviniendo lo acordado por el canciller Ebrard con EU. Luego, Washington ya no quiso reunirse con Gobernación, así que trató el asunto con la SRE.

Otro error de la Segob resulta de meterse a realizar tareas que recaen en la Secretaría de Seguridad y en la Guardia Nacional, decidir los términos de negociación, así como optar con quién y de qué forma sentarse a acordar. Con sus acciones, el subsecretario Ricardo Peralta contradice la política interior de AMLO.

Si Calderón en su sexenio se vio como todo un Borolas (AMLO dixit) cuando declaró la guerra al narco vestido con un uniforme que le quedaba grande, Peralta imita al comediante al reunirse con grupos de autodefensa con una cuchara de albañil. Todo tiene un límite, hasta la demagogia.

Existe otra importante consecuencia en esta narrativa a la Borolas. Sabemos que Trump —lo ha dicho– está por retomar el ya conocido esquema de certificación de México en su lucha contra del narcotráfico. Lo sufrimos desde Salinas hasta Fox. Colombia también experimentó una estrategia contra el narco diseñada en Washington, es decir, una intromisión.

Que Peralta realice negociaciones con grupos ligados al narco tiene implicaciones dentro y fuera. A EU le da un pretexto para insertarse aún más en nuestra política interna. Con su boroleada, la Segob invita a Trump a meterse.

Las acciones de Peralta exponen al gobierno. Hacen ver que no hay estrategia política, ni interior ni exterior. Fulmina a los interlocutores; exhibe que no existe coordinación en la 4T. Segob se pasa cuestionando a las demás dependencias, con lo cual dificulta enormemente la relación con EU. La Segob usurpa funciones de las otras secretarías y abre la puerta a grupos delictivos, algo que espanta en Washington. No somos Colombia, así que no se puede esperar una coordinación y hasta abdicación a los designios de Trump. Pero tampoco somos Venezuela, para aislarnos.

Los hechos de Peralta y la vista gorda a los mismos de su jefa, dan señales encontradas a lo que se dice en Palacio Nacional, a lo acordado por Marcelo Ebrard y Martha Bárcena en EU, y a lo realizado por Durazo. Desdice lo que dicta Andrés Manuel y abre la puerta a la injerencia y control de grupos delictivos de nuestra política interna.

¿En verdad queremos que venga nuevamente nuestro vecino del Norte a enmendarnos la plana e incluso a determinar qué funcionarios públicos actúan adecuadamente? El Presidente regañó a Peralta por sus acciones, sin embargo, mantenerlo en el gobierno es continuar dando señales encontradas de lo que se dice y lo que se hace.

POR VERÓNICA MALO GUZMÁN
[email protected]
@MALOGUZMANVERO

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