El destino de la basura

México ya debe pasar a procesos avanzados de tratamiento. Cuando otros países utilizan la basura para generar energía alternativa, nosotros nos quedamos a la zaga, utilizando aún procesos arcaicos

Oscar Solís Yépez / Secretario de la CNEC/ Tiempos de Infraestructura
Oscar Solís Yépez / Secretario de la CNEC/ Tiempos de Infraestructura

SEGÚN EL INEGI en México se generan 86 mil 343 toneladas de basura diariamente. ¡Lo que significa al año 31 millones 515 mil 195 toneladas!

La mayor parte de ella, 87 por ciento van a tiraderos clandestinos, a cielo abierto, tirados a las barrancas o a la orilla de las carreteras, etc. De la cantidad mencionada inicialmente, cabe mencionar que sólo la CDMX genera 13 mil toneladas diariamente.

La mayoría de los municipios, por falta de presupuesto, no toma una decisión sobre la disposición adecuada de toda esta basura generada. No hay una planificación y mucho menos alguna solución técnica.

En algunos se elige la opción de rellenos sanitarios, 13 por ciento del total de basura generada. Este método consiste en depositar en el suelo los residuos sólidos, los cuales se esparcen y compactan reduciéndolos al menor volumen posible para que así ocupen un área pequeña.

Posteriormente debe cubrirse con una capa de tierra o material similar, instalar un sistema de control de líquidos y gases producidos por la basura, tener alguna previsión por las lluvias y contar con una buena administración. Eso es lo deseable si un relleno es bien diseñado, lo cual no es la regla para el país.

Pero… si no son diseñados y protegidos adecuadamente, los contaminantes escurren a través de ella, se depositan en el fondo de dichos rellenos y de ahí pasan al suelo, al subsuelo y a los acuíferos subterráneos que en la mayoría de los casos abastecen de agua potable a la población.

Los lixiviados son los líquidos que escurren de la basura, tienen el peligro de que lleven sustancias procedentes de residuos tóxicos o cargas orgánicas muy elevadas que pueden contaminar las aguas superficiales, subterráneas o los suelos.

Ni que decir de la basura que se desprende de dichos tiraderos o rellenos, es arrastrada por el viento a las colonias cercanas, el polvo va a dar a los pulmones de niños y adultos provocando un sinfín de enfermedades. A la altura de Chalco, viajando por la carretera México–Puebla, puede apreciarse este fenómeno, sobre todo en temporada calurosa.

El olor fétido y la basura arrastrada por el viento, llega hasta la autopista. Las colonias habitacionales ubicadas a menos de 200 metros de los rellenos o tiraderos, cuando la dirección del viento es de dichas instalaciones a favor de ellos, pueden sentir dichos olores fétidos. Numerosos estudios demuestran que el mal olor afecta psicológicamente a las personas provocando mal humor, falta de apetito, reducción de la libido, entre otros trastornos.

A los municipios que se deciden por dar la concesión de rellenos sanitarios a empresas privadas, posteriormente algunos no pueden pagar ésta y los abandonan a su suerte merced a las demandas judiciales que afrontan (los municipios) por la falta de pago.

Puede decirse que los únicos rellenos que realmente funcionan son los que están concesionados u operados por empresas privadas. Son muy pocos los rellenos sanitarios bien diseñados y administrados y que no presentan los problemas que se mencionan.

En cuando a los tiraderos, a todo lo largo y ancho del país existen este tipo de amontonamientos de basura provocando incendios, contaminación por gases en los alrededores, basura aérea, algunos que se incendian generan gases venenosos que no son tratados incrementando las enfermedades entre la población y provocando incendios incontrolables donde se encuentren.

No se han buscado otras opciones más avanzadas para evitar esa situación.

Existe a nivel mundial el proceso de incineración controlada plantas nuevas de Termovalorización —incineradoras de parrillas— que no se practica en México.

En este proceso, los residuos son recibidos en una plataforma que mediante una banda se conducen a un horno donde es quemada a temperaturas entre 960 y 1100 °C, los gases generados en la combustión son tratados para no permitir la salida de contaminantes a la atmósfera. Ayudan al medio ambiente ya que las emisiones de CO² son 45 por ciento menores a los generados por otro tipo de combustión con combustibles fósiles. La ventaja es que en el proceso puede generarse energía eléctrica mediante las instalaciones de equipamiento adecuadas.

Urge que en el país se tome en serio la disposición de residuos. La cantidad de plásticos descargados a cuerpos de agua dulce y al mar, asesinando miles de especies marinas, una parte regresando como microplásticos a nuestro organismo vía la ingesta de peces contaminados, los pesticidas, herbicidas y residuos peligrosos que contaminan el agua que tomamos.

Los residuos petroleros, que igualmente contaminan el suelo, que ya no queda como antes, porque se llevan a cabo reacciones químicas que alteran la estructura de la substancia, aún con procesos de remediación avanzados.

Todo esto conforma un cuadro grave de agresión a la salud pública que debe atenderse urgentemente, ya que afecta directamente a la economía del país. Por la vía que sea, mejorando la infraestructura de administración y recolección de residuos, con procesos avanzados de disposición, por medio de concesiones o Asociaciones Público Privadas (APP) o incentivando la recirculación de residuos para reducir su volumen mediante agresivas campañas publicitarias. Y sobre todo con procesos avanzados de tratamiento, lo cual es necesario. Estamos en el siglo XXI utilizando procesos del siglo XVIII.

México ya debe pasar a procesos avanzados de tratamiento. Cuando globalmente otros países utilizan la basura para generar energía alternativa, nosotros nos quedamos a la zaga, utilizando aún procesos arcaicos de tratamiento o sin ninguno, que es el peor escenario.

GRÁFICO: PAUL D. PERDOMO

Por Julio C. Valdivieso Rosado

Integrante del Colegio de Ingenieros Ambientales

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