El despido de Juana

Cuando la llamaron al departamento de personal, Juana repasaba en la memoria los artículos en los que podría asirse

Peniley Ramírez / Linotipia / Heraldo de México
Peniley Ramírez / Linotipia / Heraldo de México

Juana supo que iban a despedirla unos días antes de que sucediera. En la oficina corría el rumor: ya están diciendo que eres una mediocre.

Le advirtieron que siempre sucedía eso antes de que llamaran para despedir a alguien. Siempre, en esta historia, significa en los últimos tres meses.

Juana contuvo el pánico. Cuando hablaba con su familia, le preguntaban con sorna: ¿y qué, sigues ahí? Sabía que se la estaban cobrando.

Unos meses antes, cuando defendía su voto, estaba convencida. No quería más de lo mismo.

Su candidato ganó, con una cifra histórica de votos. Ella estaba tranquila: combatirían la corrupción, reducirían gastos superfluos. Jamás creyó que debía preocuparse. Concursó por su plaza, cada año cumplió con sus horas de capacitación, fue evaluada y refrendada por cinco años más. La respaldaba el artículo 63 en la ley que rige al Servicio Profesional de Carrera: los servidores públicos no podrán ser removidos de su cargo por razones políticas.

Cuando la llamaron al departamento de personal, Juana repasaba en la memoria los artículos en los que podría asirse, la obligación de una causa justificada, sus evaluaciones. Nada sirvió.

Había dos hombres en la habitación.

Tardaron menos de cinco minutos en anunciarle que se estaban reestructurando las plazas y tenía que irse. Le pagarían una liquidación.

Es buena idea no demandar, eso sale muy caro y siempre les va muy mal a quienes toman esa decisión, dijo el nuevo jefe.

Recuerda vagamente lo que vino después: se encontró riendo nerviosamente con aquellos extraños, nunca habló de la ley, ni preguntó por qué nadie había evaluado su perfil para considerar reubicarla en otro puesto.

Le avisaron que firmaría una carta de renuncia. Un machote, como el que han firmado profesionales en todo el país en los últimos tres meses: Mis funciones fueron dentro de una jornada legal ordinaria y disfrutando del tiempo suficiente para descansar y tomar mis alimentos.

Juana no quiere que escriba sus apellidos, ni el nombre de la Secretaría federal donde trabajó.

No ha escrito una sola línea en sus redes sociales. Ni una queja. Prefiere decirlo aquí:

Esto es el desmantelamiento del Servicio Profesional de Carrera. La ley, en el artículo 34, establece que de manera excepcional se puede ocupar por 10 meses una plaza sin concurso. Así están contratando a todos. La excepción se volvió la regla.

Nos dicen: esto siempre ha sucedido. Pero no queríamos que siguiera sucediendo, por eso votamos por un cambio. Si me quejo me dirán que soy una floja del gobierno, una vividora. Qué necesidad tengo de que me maltraten más. Me da mucho miedo la violencia que se ha generado contra la figura del servidor público. Quiero correr lo más lejos que pueda del gobierno, ya no escucho noticias, ya no sigo redes. Si hubiera anulado el voto no me sentiría tan mal. Una parte de mi depresión está relacionada con mi voto.

 

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@penileyramirez

 

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