El descalificador

La superioridad intelectual, la preparación administrativa y política de José Antonio Meade Kuribreña por encima de Andrés Manuel López Obrador es clara y patente

El descalificador

A Andrés Manuel López Obrador, dueño del Movimiento de Regeneración Nacional, se le terminaron los argumentos políticos, en su ambición desmedida por ser presidente de México. Y el más claro ejemplo se dio esta semana, al momento en que José Antonio Meade anunció su interés por ser el candidato del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de la Republica. De “señoritingo” no lo ha bajado. Ese es el sello de la casa de López, insultar, desacreditar, ningunear, hacer menos a la gente.

López, que habla de la pacificación del país a través de un armisticio a los capos del narcotráfico mexicano, es el mismo que provoca la división, el odio de clase, la descalificación y el encono social. En el análisis más elemental, López aparece como un político medieval, inclusive prehistórico, ya que sus planteamientos a sus opositores políticos no llevan un análisis de fondo.

Ahora el PRI le puso enfrente al candidato que menos quería. A lo largo de este año López Obrador insistió en que la mejor opción para el PRI era promover la candidatura a Miguel Ángel Osorio Chong, Secretario de Gobernación, no porque se lleve muy bien con él o sean grandes amigos, sino porque Osorio hubiese sido un candidato fácil de combatir por los problemas de inseguridad que vive el país y por la evasión del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera.

López, quería un candidato que se ajustara a su anquilosado estilo de señalamiento y descalificación. José Antonio Meade significa para López Obrador su derrota en el discurso; el ambicioso tabasqueño no le ha encontrado algún punto débil, desde la óptica de la corrupción o el conflicto de intereses.

Tampoco le ha encontrado discrepancias en sus ingresos y patrimonio y mucho menos ha encontrado alguna inconsistencia en su desempeño profesional, que como usted sabe, en estos años del siglo XXI incluyen el trabajo en cuatro secretarías de Estado de dos partidos políticos diferentes, sin tener problemas de ideología o de modelos de cada propuesta política.

El descalificador está preocupado, está aterrado. La superioridad intelectual, la preparación administrativa y política de José Antonio Meade Kuribreña por encima de Andrés Manuel López Obrador es clara y patente. Ya queremos ver un primer debate entre ellos dos. Podría pasar como en 2006 cuando López rehuyó contestar las preguntas del comediante Víctor Trujillo. En esta ocasión no dudaría que López no quiera debatir con Meade; no tiene elementos para hacerlo.

Corazón que sí siente

Grupo Radio Centro sufrió el incendio de sus instalaciones en Av. Constituyentes. Un corto circuito en el aire acondicionado provocó el fuego que destruyó oficinas y algunas cabinas. Sin heridos o intoxicados, GRC y sus once estaciones están al aire como ejemplo del trabajo de sus ingenieros y el coraje de su gente. La lección: nadie se confíe, la vida puede cambiar en unos minutos.

 

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