El desarrollo con mota legal

En gobierno de AMLO, el plan de crecimiento como nación, incluye avance hacia la legalización de drogas blandas

Gabriel Baducco / Así de sencillo / Heraldo de México
Gabriel Bauducco / Así de sencillo / Heraldo de México

Ahí lo dice bien clarito, en la gaceta parlamentaria. El Plan Nacional de Desarrollo 2019–2024 del gobierno de Andrés Manuel López Obrador contempla la despenalización del consumo de drogas blandas. No define exactamente cuáles son, pero sin duda la mariguana estará entre ellas. Y el mismo plan advierte que la estrategia prohibicionista no sólo ha generado una gran violencia, sino también un problema de salud pública.

En el segmento Reformular el combate a las drogas, el texto dice que la única posibilidad real de reducir los niveles de consumo de drogas reside en levantar la prohibición de las que actualmente son ilícitas y reorientar los recursos actualmente destinados a combatir su trasiego y aplicarlos en programas —masivos, pero personalizados— de reinserción y desintoxicación.

Es verdad que el problema de salud pública no está centrado en la mariguana, sino en las drogas de diseño, las metanfetaminas y sus incontables derivados.

Y es verdad también que precisamente no ocupan el segmento de mayor consumo, pero sin duda, la legalización del consumo de marihuana sería un serio golpe al mega negocio del narcotráfico.

El permiso de auto cultivo y consumo recreativo otorgado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación a poquísimas personas (entre ellas al ex candidato independiente a la presidencia, Armando Ríos Piter), abrió la puerta para una discusión seria y, de hecho, ha sentado jurisprudencia. ¿Todo se soluciona con la legalización? No. Si acaso no cambiarán las cifras de consumo (mariguana: 8.6 por ciento de la población, según la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas), lo que sí cambiará es el panorama delictivo. Y, si se ponen listos, también el índice de recaudación fiscal.

La realidad es que la reiterada decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre el caso obliga a los jueces a otorgar el amparo a quien lo pida, o sea, la prohibición legal es inconstitucional. Eso quiere decir que nomás es cuestión de tiempo.

Claro que nada es tan fácil como querer.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador tiene mayoría en los congresos, y en ambas cámaras: podría hacerlo legal en menos de un año.

Sin embargo, eso no alcanza. El proyecto del Plan Nacional de Desarrollo también dice que esa legalización debe procurarse de manera negociada, tanto en la relación bilateral con Estados Unidos como en el ámbito multilateral, en el seno de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).

O sea: olvídenlo. Imagínense si los gobiernos locales de Estados Unidos le hubieran pedido permiso a al gobierno central para despenalizar el consumo de mariguana.

Imagínense a Canadá pidiendo permiso a Donald Trump. O imagínense a los Países Bajos consultando con el resto de las naciones de Europa, tan conservadoras algunas.

Para algunos, la consulta tendrá tintes de sensatez, pero no me digan que es una expresión de soberanía.

Así de sencillo.

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