El derrotero de AMLO

Menos mañaneras para trabajar feminicidios de manera estratégica

Adriana Sarur / La encerrona / El Heraldo de México

El presidente López Obrador arrasó en las votaciones de 2018, entre otras cosas, por las similitudes con el mexicano común. Dicharachero, alejado del estereotipo de la clase política y cercano a la gente, pero, al igual que la mayoría de los mexicanos, envuelto en una cultura machista, indiferente ante la violencia de género, se acerca al típico hombre que piensa que la culpa es de ella, de dónde andaba o de cómo vestía. Sus reacciones, repartición de culpas a gobiernos anteriores y al neoliberalismo y su falta de empatía con las mujeres lo retrata de cuerpo entero.

El país aún no se recuperaba del asesinato de Ingrid cuando llegó la noticia de Fátima, una niña de siete años a quien secuestraron, ultrajaron, violentaron y asesinaron de manera despiadada. El miércoles, en Saltillo, una bebé fue arrebatada de los brazos de su madre para, unas horas después, darle muerte… la lista de feminicidios parece ser interminable. Resulta indignante que, después de los sucesos atroces que ocurren en el país, el Presidente salga a decir que por favor no le rayen las puertas, las paredes…. No entiende que la violencia de género lo ha rebasado.

Dentro del Senado, las y los legisladores se pronunciaron contra los feminicidios, pero no parecen entender que en el país se vive ensangrentado y en impunidad y que elevar la pena a 65 años por los feminicidios no resolverá nada, así aumentaran la condena a mil años, sin procuración de justicia adecuado a la realidad, no sirve. La violencia de género urge de una reforma al sistema judicial, así como estrategias integrales para erradicar este cáncer que lacera a nuestra sociedad.

En un país enlutado por Abril, después por Ingrid, ahora por Fátima y mañana por muchas otras, ya que asesinan a diez mujeres diario, donde 10 por ciento de estos es a una menor, el Presidente no puede salir con un decálogo hecho sobre las rodillas, lleno de lugares comunes y abstracciones, falto de empatía y sensibilidad. Los tres Poderes deben estar en coordinación para atajar este problema, se tienen que dirimir ideologías, tajadas y demás obstáculos políticos y garantizar la vida de las mujeres y niñas mexicanas.

El llamado a Palacio Nacional es claro: ¡Nos están matando!. El Presidente no puede seguir desoyendo a las mujeres. La tarea no es fácil y debe comenzar entendiendo que no entiende y estudiar lo que significa violencia de género, escuchar a las mujeres de su gabinete, aprender de las expertas, sensibilizarse con las mujeres a pie de calle.

Quizá llegó el momento de tener menos mañaneras para trabajar de manera estratégica los feminicidios, sin embargo, López Obrador es obstinado y no aceptará ayuda ni admitirá que se ha equivocado, lo que va a provocar que el feminismo sea la oposición a su gobierno y los feminicidios podrán significar su derrotero.

POR ADRIANA SARUR
ADRIANASARUR@HOTMAIL.COM
@ASARUR

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