El corrupto nuevo Aeropuerto

Uno esperaría que el gobierno denuncie la corrupción y se enjuicie a los responsables

Manuel López San Martín / Definiciones / Heraldo de México

El Presidente está aferrado. Sabemos lo que pasa cuando eso sucede. Me canso ganso.

La construcción del aeropuerto en Texcoco representa, para él, la corrupción del régimen que murió el 1 de julio. Y seguramente tiene razón. Las obras abandonadas son una estampa de los vicios que los ciudadanos rechazaron en la elección. Muy probablemente hubo sobreprecios en más de un contratista, casi es un hecho que se asignaron contratos en lo oscurito y que hubo amiguismo.

Yo lo sospecho, pero el presidente parece estar seguro. En campaña se comprometió una y otra vez a cancelar la obra porque hubo corrupción en la decisión de construirlo. Y así ocurrió.

Con esa certeza, y con el tesón que le caracteriza, uno esperaría que su gobierno levantara todas las denuncias para que se castigara la corrupción y se enjuiciara a los responsables. Desenmascararlos con pruebas, pues gusta de exhibir a quienes se le oponen, abonaría a enviar un mensaje contra la impunidad. Denunciar a los presuntos corruptos, empresas y particulares, empresarios y políticos, tendría que ser causa y no consecuencia.

Pero extrañamente AMLO ha definido que no los tocará, aunque sí detendrá una obra necesaria. Perdón a los corruptos. A cambio, castigo a la competitividad del país que necesita una nueva terminal aérea. En el camino, millones de empleos se han sacrificado, los mercados se han puesto nerviosos y miles de millones de pesos de dinero público se han invertido en pagar una obra parada.

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La premisa para cancelar el NAIM suena sensata: es una obra corrupta. Bien, que se denuncie, castigue e impida todo tipo de participación a los corruptos, para que lo dicho no quede sólo en acto de fe.

Pero no que se cancele una obra con un avance de 32.2%, a la que restaría por invertirle casi lo mismo –140 mil millones de pesos- de lo ya erogado –120 mil millones-, y cuya cancelación costaría casi lo mismo que terminarlo. Mucho menos que se eche a andar un aeropuerto que no resolverá la saturación, que costará otros 100 mil millones , que no solucionará en el mediano y largo plazo la saturación aérea, que se puso sobre la mesa como opción sin contar con estudios de viabilidad de algún tipo, y que, sobre todo, no se construirá en un lugar óptimo. Hay un cerro por donde cruzaría una pista, no se ha revisado el ciclo de las miles de aves que ahí se estacionan, hay otro aeropuerto a una distancia menor a la recomendable…

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No me malinterpreten. No sé si quienes se han amparado para frenar Santa Lucía y continuar Texcoco lo hacen defendiendo su negocio o si tienen interés genuino en un aeropuerto competitivo. No me toca defenderlosé.

Pero sí estoy convencido de que una cosa no está peleada con la otra. O no debería estarlo. La corrupción en Texcoco no debería habilitar Santa Lucía. Mucho menos si no hay un solo documento o estudio que convierta a la base militar en opción seria.

Por MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN

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