El consentido del presidente

El canciller está consciente que tiene frente a sí, quizá, el reto más importante de su carrera profesional

Carlos Zúñiga / Acceso libre / El Heraldo de México
Carlos Zúñiga / Acceso libre / El Heraldo de México

Desde la época de la transición, el trato que el Presidente dispensa al secretario de Relaciones Exteriores ha sido distinto al de otros miembros del gabinete: cálido, cercano, de mucha confianza; luego de la operación electoral que abonó al triunfo del 1 de julio, Andrés Manuel López Obrador no dudó en ubicarlo en una posición clave de su gobierno.

Por eso a nadie en la 4T sorprende, pero no deja de incomodar, el papel protagónico que Marcelo Ebrard tiene en la actual crisis de la relación con Estados Unidos.

En respuesta a la oportunidad que AMLO le dio, Ebrad le tiene un gran agradecimiento. Por eso no vacila en seguir instrucciones como la que recibió el pasado 30 de mayo, cuando a la usanza de Benito Juárez, el Presidente lo mandó como emisario a Washington a dialogar con miembros del gobierno de Donald Trump para frenar la imposición de aranceles en represalia a la política migratoria mexicana. Podrán criticarse los términos del acuerdo, pero Ebrard consiguió ganar tiempo en una situación que pudo ser fatal para ambas naciones. El canciller está consciente que tiene frente a sí, quizá, el reto más importante de su carrera profesional y también latente el riesgo de fracaso. Sus cercanos dicen que es cauteloso con lo que dice y hace. Cuida las palabras, mide las frases, no quiere darle paso a ningún momento que pueda ser tachado como frívolo. Se juega el futuro de los mexicanos, y su futuro político

Concedor de las limitaciones de otros integrantes del equipo, el Presidente delegó en Marcelo la responsabilidad de aplicar el convenio con Estados Unidos, para lo cual asumió funciones de otras secretarías.

Esto despertó la inconformidad de funcionarios y legisladores morenistas. López Obrador fue claro ayer. Se despiertan celos y sentimientos. Quiero que queden claras las cosas. Primero, que es mi facultad, no se autonombró Marcelo Ebrard, yo tomé la decisión.

Se sabe que de manera frecuente AMLO manda llamar a Palacio Nacional a Ebrard para resolver las coyunturas. Venezuela, España y ahora Estados Unidos han sido las más fuertes. Pero el canciller enfrenta también riesgos. Uno, que los encargados de poner en marcha el plan fronterizo no lo hagan a pie de la letra y que Donald Trump quiera reducirlo. El mandatario americano no dudó en mandarle un mensaje vía Fox News, publicando un tuit crítico de Ebrard a él durante la campaña de 2016.

Trump fue notificado del papel del canciller en las negociaciones de hace una semana. Los gringos le reconocieron estar a la altura en las pláticas. Es el momento de Marcelo, con todo lo que esto implica.

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CONTRASEÑA: Además esta semana quedó claro quien es la consentida del Presidente. El espaldarazo público a Claudia Sheinbaum en medio de la crisis de inseguridad en la Ciudad de México llegó oportunamente. Teniendo claro los afectos de AMLO, no es complicado dilucidar en quien confiará su legado, aunque para eso faltan 60 meses.

POR CARLOS ZÚÑIGA

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@CARÑLOSZUP

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