El choque de dos culturas

El arresto en Canadá de la directora financiera de Huawei, a petición de EU, creó un problema internacional

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

¿Hasta dónde pueden los Estados Unidos forzar al cumplimiento de sus leyes en otros países y perseguir de delitos existentes sólo en sus códigos?

¿En qué medida puede China operar con reglas propias, al margen de las convenciones internacionales o las estadounidenses?

La tendencia estadounidense a usar sus leyes para adelantar propósitos de política exterior, como los ya históricos embargos comerciales contra Cuba e Irán, no es algo nuevo. Los gobiernos de esos 2 países han denunciado por décadas la legalidad de la medida y hasta logrado respaldo internacional, pero sin mucho éxito. Después de todo, los EU son -o eran- los garantes del sistema internacional.

Ahora el tema estalla entre Estados Unidos y China, las dos mayores economías mundiales, en un momento particularmente delicado.

El arresto en Canadá de Meng Wanzhou, directora financiera y vicepresidenta de la gigantesca empresa china Huawei, a petición de Estados Unidos, creó un problema internacional y puso en entredicho posibles avances para resolver lo que ya se califica como una guerra comercial sino-estadounidense. De acuerdo con las autoridades de EU, Meng, hija del fundador de la empresa de telecomunicaciones, habría cometido fraude al buscar fórmulas para no cumplir con sanciones comerciales de EU contra Irán.

El arresto ocurrió el mismo día que los presidentes Donald Trump y Xi Jinping, cenaban en Buenos Aires para buscar arreglo a los diferendos comerciales entre Estados Unidos y China.

Revelada días después, la detención de Meng puso en una situación delicada a los canadienses y desde el punto de vista chino cuestionó la sinceridad del gobierno Trump.

Para John McLaughlin, exdirector adjunto de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el hecho reveló fallos en el gobierno estadounidense: el tema debió ser evaluado por el Consejo Nacional de Seguridad, los Departamentos de Estado y de Justicia y los negociadores comerciales.

En vez de eso, tenemos tres partes del gobierno que operan sin comunicarse entre sí, dijo a la organización noticiosa OZY. Para los chinos el tema es complicado desde otro punto de vista.

Uno de los mandamientos no escritos, pero esenciales de su política exterior es evitar la reedición del siglo de las humillaciones, iniciado por los británicos con las primeras guerras del opio, iniciadas en 1839, tras la prohibición china a la importación de ese tráfico británico.

La derrota militar china precedió a una serie de conflictos internos, debilitamiento del país y establecimiento a fines de siglo de enclaves europeos, estadounidenses y japoneses. La unificación china no ocurrió sino hasta 1949, con el triunfo de las fuerzas comunistas de Mao Zedong.

Esa situación está en la base de la política china y sus actitudes hacia el exterior, incluso sus demandas de transferencia tecnológica a cambio de acceso a su mercado.

Pero al final, lo que se ve es un choque entre dos países que quieren aplicar sus propias reglas.

 

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@carrenojose1

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