El Chamán y el tecnócrata, ambos equivocados

En México se está viviendo un aparente debate entre estar preparado académicamente para tomar mejores decisiones y tener una buena intuición para atender mejor las necesidades de las personas

Fausto Barajas / Articulista invitado / Heraldo de México
Fausto Barajas / Articulista invitado / Heraldo de México

El chamán y el tecnócrata, ambos tienen diagnósticos parcialmente correctos, y soluciones parcialmente incorrectas.

En México se está viviendo un aparente debate entre estar preparado académicamente para tomar mejores decisiones y tener una buena intuición para atender mejor las necesidades de los mexicanos.

El grupo político en el poder, encabezado por el presidente López Obrador pregona que no es necesario prepararse en política pública o en otras disciplinas para tomar las mejores decisiones, consideran papita el problema de la corrupción, que la economía no debe estar en manos de los economistas o que no se requiere gran ciencia para sacar petróleo.

¿Acaso creerán que la victoria electoral los ungió con el conocimiento suficiente para la implementación de las políticas públicas, sin la necesidad de un proceso de gestación, diseño, implementación y evaluación?

Por el otro lado, se tiene un grupo político que todavía no ha asimilado que la política pública no puede vivir por si misma si no cuenta con un proceso de legitimación de esta y del grupo político que pretende implementarla.

La falta de interacción o una interacción acotada del tecnócrata con la vida cotidiana de la mayoría de los mexicanos puede restar la sensibilidad y comprensión ante los problemas públicos que enfrenta nuestra sociedad.

La falta de preparación del político de soluciones fáciles puede restar su capacidad de comprensión de problemas que rebasen su experiencia inmediata.

Polarizar y satanizar estas dos formas de ver el mundo es incorrecto. La intuición derivada de la interacción en el campo, y el conocimiento técnico o científico no deben de ser opuestos, sino complementarios.

El chamán que hace un diagnóstico correcto pero que recomienda remedios que no atacan la causa del problema, es tan poco deseable como el médico que hace un diagnóstico erróneo y que ordena terapias o intervenciones quirúrgicas de frontera tecnológica.

Por el bien del país, es importante que cada vez tengamos más políticos todo terreno, que puedan tocar las puertas de los hogares mexicanos, entender de primera mano lo que le preocupa a la gente y al mismo tiempo comprender los datos agregados e identificar las soluciones más adecuadas para los problemas que aquejan al país.

Acortar la distancia entre el que hace las políticas publicas, el candidato al gobierno y el beneficiario (o el que padece) las decisiones de ambos, es la piedra angular para construir el México mejor que deseamos todos los mexicanos.

Por Fausto Barajas

*Especialista en políticas públicas

[email protected]

@FAUSTOBARAJAS

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