El capricho mexicano: la solidaridad

La fragilidad con la que en un segundo estás bien y al otro todo puede cambiar, o que una simple decisión hace la diferencia en que estemos aquí hoy o no y me hace apreciar y agradecerlo todo.

Esta es la columna más difícil que he tenido que escribir en mi carrera, nunca antes me había sentido tan desapegada con el tema. ¿Como puedo escribir de CAPRICHOS MILLONARIOS mientras mi país, mi gente, mis hermanos, estamos pasando por esta crisis que nos dejó este último sismo del 19 de septiembre?

Me resulta difícil no encontrar consuelo ya que mi trabajo es lo que me mantuvo a flote durante la peor crisis de mi vida: el cáncer y muerte di mi madre. Pero esta vez es diferente. Algo cambió.

La fragilidad con la que en un segundo estás bien y al otro todo puede cambiar, o que una simple decisión hace la diferencia en que estemos aquí hoy o no y me hace apreciar y agradecerlo todo.

Siempre creí que esos CAPRICHOS, de los que siempre les escribo, eran materiales, pero hoy me doy cuenta que no es así, que los mexicanos somos dueños del mejor CAPRICHO MILLONARIO de todos: la SOLIDARIDAD.

Aquella que no se compra ni con todo el oro del mundo, esa que nos hace millonarios de verdad, esa que es tan única e inigualable que si fuese un producto tangible sería uno de ultra lujo, edición limitada, hecho en México y con un costo monetario muy alto. Solidaridad es sentirnos unidos con una meta en común, es ayudar sin recibir nada a cambio, son esos lazos que nos unen como miembros de una sociedad.

Y me doy cuenta que los mexicanos somos dueños de la más alta calidad de solidaridad que existe, ¡hasta debiéramos patentarla y exportarla!

Me conmueve profundamente la respuesta de los mexicanos, todos dispuestos a ayudar, todos haciendo algo: o sándwiches, o bolsas de ropa, o centros de acopio, o manos en los lugares afectados, o donando dinero, todos y cada uno de nosotros poniendo nuestro granito de arena y si no hicimos más fue porque hay exceso de ayuda en éstos momentos.

Lo importante será mantenernos así durante el tiempo que se viene que es el que será más difícil, cuando esas personas que se quedaron sin casa no tengan a donde volver, cuando la realidad llegue como tal y es ahí justamente en donde nuestro CAPRICHO de SOLIDARIDAD deberá pasar a ser un hecho hasta ver a nuestros hermanos bien, repuestos y andando.

Así que los que nos quedamos con ganas de hacer más, de dar más, de ayudar más, tendremos la fortuna de poder hacer más más adelante, guardemos esas ganas para llevarlo a cabo.  Es una bendición estar aquí hoy y estar del lado de poder ayudar y la forma de agradecer es ayudando.

Es importante soltar ese control que pensamos que tenemos sobre el resultado de las cosas, ese si es un CAPRICHO, al final como dicen: uno pone y Dios dispone, y resulta hasta liberador.

Sigamos adelante con nuestro gran CAPRICHO MEXICANO, México sigue de pie.

¿Te gustó este contenido?